Caracas, (PL).- El enfrentamiento a la pobreza y el hambre concentra hoy la atención de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), reunida en esta capital para diseñar estrategias conjuntas con vistas a reducir las desigualdades.
El vicepresidente venezolano del Área Social, Héctor Rodríguez, indicó que ese es el objetivo de 36 delegaciones internacionales y 16 ministros de las áreas sociales de la Celac presentes en el encuentro de dos días.
Al instalar el foro, Rodríguez destacó las responsabilidades que pesan sobre los hombros de quienes lideran la región en este momento histórico, para garantizar que los pueblos vivan con dignidad.
Ello requiere permanentes inversiones en salud y educación, añadió el funcionario.
En ese sentido, recordó que para Venezuela la alimentación, educación y la salud no pueden ser un negocio, sino todo lo contrario, un derecho de los pueblos.
El foro ministerial, dijo, debe favorecer avances concretos para otorgar a los habitantes de la región políticas públicas en concreto que permitan erradicar el hambre y la pobreza.
Por tal motivo, nos ponemos a la orden de los pueblos para dar una segunda campaña admirable no sólo en Venezuela sino en toda Latinoamérica y el Caribe contra esos flagelos, afirmó.
Esta página tiene el propósito de contribuir a la lucha contra el hambre y la pobreza en el mundo.
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martes, 23 de julio de 2013
miércoles, 3 de julio de 2013
Uno de cada ocho habitantes del mundo padece hambre
Uno de cada ocho habitantes del planeta padece hambre, pues no consume los alimentos necesarios de una dieta energética diaria, según un informe de las Naciones Unidas sobre logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). América Latina redujo en más de la mitad la cantidad de personas en extrema pobreza.
En el mundo existirían alrededor de 870 millones de personas que padecen hambre a pesar de que la proporción de seres humanos en condición de pobreza en los países subdesarrollados bajó de un 47 a un 22% entre aquel año y 2010, resultado que satisface el objetivo.
No obstante, aún hay 1.200 millones en situación de pobreza, en especial en el África Subsahariana, región que experimentó en el mismo período un retroceso en la materia, al aumentar de 290 millones a 414 millones el número de personas en esa categoría.
Diana Alarcón, economista principal del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) de la ONU, destacó este lunes, en una videoconferencia desde México, que entre los logros en América Latina figuran el acceso del 95% de los niños a la educación primaria, el incremento del acceso al saneamiento al 82% de sus habitantes y del 94% al agua potable.
La especialista señaló que en el Caribe persisten desafíos como la desnutrición y la tasa de mortalidad materna, con indicadores superiores a los del resto de la región.
Medio ambiente
“De manera global, tenemos dos retos muy importantes. En América Latina los bosques siguen desapareciendo a tasas muy aceleradas y la maternidad adolescente, la incidencia de chicas adolescentes que tienen hijos, sigue siendo todavía alta”, dijo.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó los avances logrados en la consecución de los ODM y pidió impulsar la agenda global para continuar la lucha por la erradicación de la pobreza después de 2015.
Además, señaló que más de 2.100 millones de personas ganaron acceso al agua potable y resaltó los progresos en el combate a la malaria y la tuberculosis.
Los ocho ODM incluyen indicadores relacionados con la pobreza, la salud, la educación, la igualdad de género, así como el medio ambiente.
En el mundo existirían alrededor de 870 millones de personas que padecen hambre a pesar de que la proporción de seres humanos en condición de pobreza en los países subdesarrollados bajó de un 47 a un 22% entre aquel año y 2010, resultado que satisface el objetivo.
No obstante, aún hay 1.200 millones en situación de pobreza, en especial en el África Subsahariana, región que experimentó en el mismo período un retroceso en la materia, al aumentar de 290 millones a 414 millones el número de personas en esa categoría.
Diana Alarcón, economista principal del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) de la ONU, destacó este lunes, en una videoconferencia desde México, que entre los logros en América Latina figuran el acceso del 95% de los niños a la educación primaria, el incremento del acceso al saneamiento al 82% de sus habitantes y del 94% al agua potable.
La especialista señaló que en el Caribe persisten desafíos como la desnutrición y la tasa de mortalidad materna, con indicadores superiores a los del resto de la región.
Medio ambiente
“De manera global, tenemos dos retos muy importantes. En América Latina los bosques siguen desapareciendo a tasas muy aceleradas y la maternidad adolescente, la incidencia de chicas adolescentes que tienen hijos, sigue siendo todavía alta”, dijo.
Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó los avances logrados en la consecución de los ODM y pidió impulsar la agenda global para continuar la lucha por la erradicación de la pobreza después de 2015.
Además, señaló que más de 2.100 millones de personas ganaron acceso al agua potable y resaltó los progresos en el combate a la malaria y la tuberculosis.
Los ocho ODM incluyen indicadores relacionados con la pobreza, la salud, la educación, la igualdad de género, así como el medio ambiente.
martes, 2 de julio de 2013
El hambre se reducirá a la mitad en 2015: ONU
GINEBRA.- La ONU considera posible reducir a la mitad en 2015 el número de personas que sufren hambre en el mundo con relación a 1990, según un informe publicado el lunes.
"Se han hecho progresos sustanciales y significativos para conseguir" varios de los objetivos del Milenio (OMD), "incluyendo reducir a la mitad el número de personas que viven en la extrema pobreza o reducir de mitad la proporción de la población sin acceso permanente al agua potable", subraya el Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el informe.
Además de la reducción de la pobreza, los OMD, fijados en el año 2000, incluyen asegurar la educación primaria para todos, promover la igualdad de sexos, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el sida, el paludismo y otras enfermedades, preservar el medio ambiente e implementar un compromiso mundial en favor del desarrollo.
Según las últimas estimaciones, una de cada ocho personas en el mundo (870 millones) no come lo suficiente, indica el informe.
Aunque esas cifras siguen siendo elevadas, "la proporción de personas subalimentadas ha caído de 23,2% en 1990-1992 a 14,9% en 2010-2012", indica el texto.
"Se han hecho progresos sustanciales y significativos para conseguir" varios de los objetivos del Milenio (OMD), "incluyendo reducir a la mitad el número de personas que viven en la extrema pobreza o reducir de mitad la proporción de la población sin acceso permanente al agua potable", subraya el Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el informe.
Además de la reducción de la pobreza, los OMD, fijados en el año 2000, incluyen asegurar la educación primaria para todos, promover la igualdad de sexos, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el sida, el paludismo y otras enfermedades, preservar el medio ambiente e implementar un compromiso mundial en favor del desarrollo.
Según las últimas estimaciones, una de cada ocho personas en el mundo (870 millones) no come lo suficiente, indica el informe.
Aunque esas cifras siguen siendo elevadas, "la proporción de personas subalimentadas ha caído de 23,2% en 1990-1992 a 14,9% en 2010-2012", indica el texto.
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jueves, 6 de junio de 2013
Un tercio de los alimentos del mundo se van a la basura
En un mundo con cerca de 900 millones de personas desnutridas y hambrientas, cada año se desechan, literalmente, 1.300 millones de toneladas de alimentos. En otras palabras, un tercio de toda la producción global de este sector.
El dato fue dado a conocer este jueves, a propósito del Día Mundial del Medio Ambiente, por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), al advertir que esto “complica la capacidad del planeta de reducir el hambre y satisfacer la demanda alimentaria de una población en rápido crecimiento”.
De acuerdo con el análisis, cuyos resultados concuerdan con informes similares elaborados por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de la mitad de la comida desperdiciada en Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia se desecha en la etapa de consumo, mientras que en los países en desarrollo, dos tercios de las pérdidas se producen durante el almacenaje.
El problema es que si se mantiene la tendencia anual de demanda de alimentos, será necesario incrementar la producción en un 60 por ciento de aquí al 2050, lo que supondrá un mayor gasto de agua y explotación de las tierras y los océanos.
En su informe Planeta Vivo 2010, la ONG ecologista World Wide Fund advirtió que si el mundo mantiene el ritmo actual de gasto de recursos naturales, la humanidad necesitará el equivalente a dos planetas en el 2030, y casi tres en el 2050, para satisfacer sus demandas.
Papa criticó el despilfarro
No en vano, también decidió pronunciarse ayer el papa Francisco sobre este tema. Tras conocerse el informe del Pnuma, el pontífice criticó la “cultura del despilfarro” que caracteriza a un mundo cada vez más consumista, y dijo que tirar comida en buen estado es como robarles a los pobres.
“Nuestros abuelos solían remarcar que no había que tirar la comida que sobraba. El consumismo nos ha acostumbrado a despilfarrar comida diariamente, y somos incapaces de ver su valor real”, aseguró el sumo pontífice en su audiencia semanal en la plaza de San Pedro, en Roma.
La clave, insisten la Pnuma y la FAO, está en animar a productores, comercializadores y consumidores a reducir a toda costa las tasas de pérdida y desecho de comida, lo que permitiría además ahorrar agua, energía, pesticidas y fertilizantes, y supone un gran apoyo para la seguridad alimentaria del planeta.
“Todos, desde los granjeros a los minoristas, pasando por restaurantes y hogares, tienen su papel, y así contribuirán a eliminar des y jaleas.
(Tomado de Cubadebate - Internet)
El dato fue dado a conocer este jueves, a propósito del Día Mundial del Medio Ambiente, por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), al advertir que esto “complica la capacidad del planeta de reducir el hambre y satisfacer la demanda alimentaria de una población en rápido crecimiento”.
De acuerdo con el análisis, cuyos resultados concuerdan con informes similares elaborados por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de la mitad de la comida desperdiciada en Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia se desecha en la etapa de consumo, mientras que en los países en desarrollo, dos tercios de las pérdidas se producen durante el almacenaje.
El problema es que si se mantiene la tendencia anual de demanda de alimentos, será necesario incrementar la producción en un 60 por ciento de aquí al 2050, lo que supondrá un mayor gasto de agua y explotación de las tierras y los océanos.
En su informe Planeta Vivo 2010, la ONG ecologista World Wide Fund advirtió que si el mundo mantiene el ritmo actual de gasto de recursos naturales, la humanidad necesitará el equivalente a dos planetas en el 2030, y casi tres en el 2050, para satisfacer sus demandas.
Papa criticó el despilfarro
No en vano, también decidió pronunciarse ayer el papa Francisco sobre este tema. Tras conocerse el informe del Pnuma, el pontífice criticó la “cultura del despilfarro” que caracteriza a un mundo cada vez más consumista, y dijo que tirar comida en buen estado es como robarles a los pobres.
“Nuestros abuelos solían remarcar que no había que tirar la comida que sobraba. El consumismo nos ha acostumbrado a despilfarrar comida diariamente, y somos incapaces de ver su valor real”, aseguró el sumo pontífice en su audiencia semanal en la plaza de San Pedro, en Roma.
La clave, insisten la Pnuma y la FAO, está en animar a productores, comercializadores y consumidores a reducir a toda costa las tasas de pérdida y desecho de comida, lo que permitiría además ahorrar agua, energía, pesticidas y fertilizantes, y supone un gran apoyo para la seguridad alimentaria del planeta.
“Todos, desde los granjeros a los minoristas, pasando por restaurantes y hogares, tienen su papel, y así contribuirán a eliminar des y jaleas.
(Tomado de Cubadebate - Internet)
lunes, 27 de mayo de 2013
La única respuesta posible al hambre: convertirla en prioridad
Por José Graziano da Silva (*)
En el año 2000, los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a crear ‘un mundo más pacífico, próspero y justo’ y a ‘liberar a los hombres, mujeres y niños de las condiciones lamentables e inhumanas de la extrema pobreza’. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecieron metas claras y fueron fundamentales a la hora de aunar esfuerzos e impulsar el desarrollo en numerosos países.
No es casualidad que el primero de estos objetivos tenga como meta reducir a la mitad la proporción de personas que pasan hambre y viven en pobreza extrema en el mundo para 2015. Derrotar el hambre y la pobreza extrema es requisito indispensable para alcanzar los demás objetivos.
La buena noticia es que se han hecho progresos. A fecha de hoy, al menos 35 países ya han alcanzado esta meta. Entre ellos, 17 países han alcanzado incluso un objetivo aún más ambicioso de reducir a la mitad el número total de personas subnutridas, fijado en la Cumbre Mundial de la Alimentación organizada por la FAO en 1996, incluyendo a Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela.
No obstante, no debemos olvidarnos de que incluso alcanzando la meta de reducir a la mitad las personas que padecen hambre, la otra mitad continuaría sufriendo. ¿Qué decir a esta mitad?
Aun hoy existen cerca de 870 millones de personas que pasan hambre, 49 millones de ellas en América Latina y el Caribe. Nuestro objetivo debe de ser garantizar la seguridad alimentaria para todos, en línea con la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025.
Para alcanzar este objetivo necesitamos de un enfoque integral, vinculando los ámbitos productivos y social, y que responda a las causas del hambre hoy. A diferencia de cuando la FAO fue creada en 1945, la inseguridad alimentaria no es hoy un tema de producción - existen alimentos suficientes en el mundo – sino de acceso: en la mayoría de los casos, la gente simplemente no tiene ingresos para comprar los alimentos que necesita o los recursos para producir lo que necesitan consumir.
Paradójicamente, el 70% de las personas en situación de hambre y pobreza extrema vive en zonas rurales, y muchos de ellos son agricultores de subsistencia. Si logramos que estos campesinos incrementen su productividad, podremos conseguir que alimenten no solo a sus familias, sino a sus aldeas y a sus comunidades locales.
Y como varios países de América Latina y el Caribe están comprobando, cuando logremos vincular la agricultura familiar con programas de proteción social como la alimentación escolar o transferencias condicionadas, podremos tener resultados aún más positivos al mejorar la dieta de los niños y dinamizar las economías locales.
Estamos a menos de mil días del plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es el momento para un impulso final, que nos empujará también en dirección al objetivo más ambicioso y necesario: erradicar el hambre.
Esta debe ser una decisión tomada por toda la sociedad, a la vez que garantizar la seguridad alimentaria es un deber del Estado. El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental, y no un acto de asistencialismo.
Cada vez más países ven la lucha contra el hambre desde esa perspectiva de derechos humanos, lo que facilitará nuestro camino. Quedó claro en el proceso de consultas organizado por los gobiernos de Colombia y España -con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)- para ayudar a definir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que entrarán en vigor en 2015.
Somos la primera generación que puede eliminar el hambre en el mundo. Mostremos que también queremos hacerlo.
No es casualidad que el primero de estos objetivos tenga como meta reducir a la mitad la proporción de personas que pasan hambre y viven en pobreza extrema en el mundo para 2015. Derrotar el hambre y la pobreza extrema es requisito indispensable para alcanzar los demás objetivos.
La buena noticia es que se han hecho progresos. A fecha de hoy, al menos 35 países ya han alcanzado esta meta. Entre ellos, 17 países han alcanzado incluso un objetivo aún más ambicioso de reducir a la mitad el número total de personas subnutridas, fijado en la Cumbre Mundial de la Alimentación organizada por la FAO en 1996, incluyendo a Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela.
No obstante, no debemos olvidarnos de que incluso alcanzando la meta de reducir a la mitad las personas que padecen hambre, la otra mitad continuaría sufriendo. ¿Qué decir a esta mitad?
Aun hoy existen cerca de 870 millones de personas que pasan hambre, 49 millones de ellas en América Latina y el Caribe. Nuestro objetivo debe de ser garantizar la seguridad alimentaria para todos, en línea con la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025.
Para alcanzar este objetivo necesitamos de un enfoque integral, vinculando los ámbitos productivos y social, y que responda a las causas del hambre hoy. A diferencia de cuando la FAO fue creada en 1945, la inseguridad alimentaria no es hoy un tema de producción - existen alimentos suficientes en el mundo – sino de acceso: en la mayoría de los casos, la gente simplemente no tiene ingresos para comprar los alimentos que necesita o los recursos para producir lo que necesitan consumir.
Paradójicamente, el 70% de las personas en situación de hambre y pobreza extrema vive en zonas rurales, y muchos de ellos son agricultores de subsistencia. Si logramos que estos campesinos incrementen su productividad, podremos conseguir que alimenten no solo a sus familias, sino a sus aldeas y a sus comunidades locales.
Y como varios países de América Latina y el Caribe están comprobando, cuando logremos vincular la agricultura familiar con programas de proteción social como la alimentación escolar o transferencias condicionadas, podremos tener resultados aún más positivos al mejorar la dieta de los niños y dinamizar las economías locales.
Estamos a menos de mil días del plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es el momento para un impulso final, que nos empujará también en dirección al objetivo más ambicioso y necesario: erradicar el hambre.
Esta debe ser una decisión tomada por toda la sociedad, a la vez que garantizar la seguridad alimentaria es un deber del Estado. El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental, y no un acto de asistencialismo.
Cada vez más países ven la lucha contra el hambre desde esa perspectiva de derechos humanos, lo que facilitará nuestro camino. Quedó claro en el proceso de consultas organizado por los gobiernos de Colombia y España -con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)- para ayudar a definir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que entrarán en vigor en 2015.
Somos la primera generación que puede eliminar el hambre en el mundo. Mostremos que también queremos hacerlo.
(*) Director General de la FAO.
domingo, 26 de mayo de 2013
Combatir la pobreza y el hambre en Kenya
Roselyn Warau asistió hace unos días a un congreso en Barcelona para explicar el programa Machao
creado para combatir la pobreza y el hambre en Kenya. Cuenta que donde
la pobreza limita soñar, un grupo de universitarios comprometidos puede
conseguir que los sueños sean realidad.
Podría ganar mucho dinero, pero dedica su tiempo a los pobres. ¿Vale la pena?
Prefiero dar mi tiempo a los demás, porque cuando estás con otra gente y les ayudas a cubrir las necesidades básicas y cumplir sueños, esto te llena. Les das un sentimiento de esperanza, que es el mejor sentimiento que uno puede tener. Lo que me hace levantar y caminar cada día es mejorar la vida de alguien.
¿Cuáles son los principales problemas de África?
En Kenya, y también en el resto de África, el problema del hambre y la falta de educación son graves. La barriada de Kibera es la mayor de Kenya y una de las más grandes de África. Los jóvenes tienen más problemas de los que pueden afrontar. Sufren acoso, desnutrición, insalubridad y no cuentan con buenas instalaciones ni buenos hospitales. Nadie les motiva para creer, para soñar, para conseguir terminar la escuela y salir del ciclo de la pobreza.
¿Por qué Dios permite esto?
En un día memorable, durante la Jornada Mundial de la Juventud, le hice esta pregunta al Papa: ¿Qué pueden decir los universitarios a los más pobres? Le miré, y entonces descubrí lo que me quería decir. Cada día es un descubrimiento de lo que el Papa me respondió. Si intentas ser Cristo para los de alrededor, si les ayudas y les comprendes, les dejarás de ver pequeños u olvidados de Dios. Esto es lo que explico a los universitarios, que Dios tiene un plan para ellos.
¿Y cuál es ese plan?
Primero les pregunto qué le reprochan a Dios. Los estudiantes universitarios me miran con sorpresa, porque ellos están sanos, son listos, tienen lo que necesitan. Entonces les respondo que Dios se apoya en ellos para ayudar y cuidar a los más necesitados, para dar testimonio. Cuando cuando ven que hay gente que los ama, ven que Dios los ama.
¿Con dinero no es suficiente?
He venido a la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) a participar en el congreso Global University Network for Innovation (GUNI). Hemos debatido sobre el conocimiento como factor transformador de la sociedad. Me he dado cuenta de que no haremos nada si intentamos trabajar de manera individual en vez de hacerlo conjuntamente. Está muy bien que los países desarrollados quieran ayudar a los subdesarrollados, pero a veces con dinero no es suficiente. Es importante que quien ayuda entienda a la comunidad a la que está ayudando, que camine con esa comunidad y entienda las diferencias culturales. La comunidad ayudada necesita compartir sus progresos, ver que quienes los ayudan están a su lado. De esta manera sí que se conseguirá un cambio social.
África necesita ayuda exterior para combatir la complejidad que rodea la extrema pobreza. La pobreza no sólo es la falta de dinero, son muchas cosas que te impiden hacer lo que tú quieres hacer. Los que vivimos en África entendemos el desafío que conlleva la pobreza porque vivimos esta situación, pero quisiéramos que los países desarrollados sean conscientes de los problemas que África tiene para que nos puedan ayudar a repartir los recursos del mundo de una manera más equilibrada.
Ahora aquí vamos cortos de dinero.
He visitado diferentes países. He estado en España dos veces. Cuando pido cacao en polvo, no lo uso todo: me pongo una o dos cucharadas y el resto se tira. Cuando desayuno, uso la mitad de la mantequilla, de la mermelada y del queso: el resto se lanza a la basura. Aquí esto pasa en todas partes. Y mucha gente tiene mucha ropa, cambia su vestuario cada temporada. Hay tanto despilfarro en el armario de los países desarrollados... Este dinero se podría utilizar para otras cosas, no necesariamente para ayudar a África, porque entiendo que todo el mundo tiene sus problemas. Cuando usas tus recursos naturales malgastándolos de esta manera, es cuando aparece la crisis económica. Por mucho dinero que gastes, eso no te hará más feliz. Cuando hay desempleo, falta de esperanza, infelicidad y se usan estos bienes para cosas superfluas, se está olvidando que estos bienes se podrían compartir con otras personas como las de Kenya o África en general.
¿Qué papel tiene la Iglesia, en Kenia, en la lucha contra el hambre?
La Iglesia Católica moviliza personas de buena voluntad, no sólo católicos, para combatir la crisis y el hambre. En Lodwar visité un proyecto que depende del obispo de una zona semiárida, donde no pueden cultivar las tierras. La Iglesia no sólo da de comer, sino que les enseña cómo cultivar, cómo hacer para que el cultivo no se dañe por las duras condiciones de la zona, cómo construir invernaderos y almacenar la comida... Y estos hombres y mujeres, después de aprender cómo hacerlo, lo enseñan a otros. De esta manera, pueden dejar de desplazarse, asentarse en sus hogares, empezar a hacer negocios, comprar fertilizantes y mejorar sus condiciones de vida.
¿Cómo se combate esto desde la universidad?
La Universidad Strathmore anima a sus estudiantes a hacer servicios comunitarios con la gente de los alrededores. Los que quieren seguir ayudando, eligen el tipo de proyecto después de visitar la comunidad. Ven escuelas sin libros ni aulas, y se comprometen a trabajar para construirlas y mantenerlas buscando dinero donde sea. Hablamos de la barriada de Kiberia, donde se llega caminando durante cincuenta minutos desde la universidad, atravesando zonas salvajes y algo peligrosas. El programa se llama Machao, que significa “amanecer” en swahili. Los estudiantes se convierten en tutores y mentores de los jóvenes que viven en una zona con mucho crímenes, contaminación, sida. Los mismos universitarios se encargan de buscar los recursos. Deben alcanzar los 12.000 euros necesarios para pagar los cuatro años de universidad. También procuran que puedan comer al menos una vez al día y les enseñan las materias básicas que les permitirán conseguir mejores notas para acceder a la universidad.
¿Funciona?
Algunos de los primeros chicos del programa han terminado los estudios y tienen trabajo. Ahora pienso en uno que lo primero que hizo, en cuanto pudo, fue sacar a su madre de la barriada y hacer que su hermana comenzara a estudiar. Actualmente es un mentor del programa para ayudar a otros estudiantes para que tengan esperanza y crean en sus sueños.
Podría ganar mucho dinero, pero dedica su tiempo a los pobres. ¿Vale la pena?
Prefiero dar mi tiempo a los demás, porque cuando estás con otra gente y les ayudas a cubrir las necesidades básicas y cumplir sueños, esto te llena. Les das un sentimiento de esperanza, que es el mejor sentimiento que uno puede tener. Lo que me hace levantar y caminar cada día es mejorar la vida de alguien.
¿Cuáles son los principales problemas de África?
En Kenya, y también en el resto de África, el problema del hambre y la falta de educación son graves. La barriada de Kibera es la mayor de Kenya y una de las más grandes de África. Los jóvenes tienen más problemas de los que pueden afrontar. Sufren acoso, desnutrición, insalubridad y no cuentan con buenas instalaciones ni buenos hospitales. Nadie les motiva para creer, para soñar, para conseguir terminar la escuela y salir del ciclo de la pobreza.
¿Por qué Dios permite esto?
En un día memorable, durante la Jornada Mundial de la Juventud, le hice esta pregunta al Papa: ¿Qué pueden decir los universitarios a los más pobres? Le miré, y entonces descubrí lo que me quería decir. Cada día es un descubrimiento de lo que el Papa me respondió. Si intentas ser Cristo para los de alrededor, si les ayudas y les comprendes, les dejarás de ver pequeños u olvidados de Dios. Esto es lo que explico a los universitarios, que Dios tiene un plan para ellos.
¿Y cuál es ese plan?
Primero les pregunto qué le reprochan a Dios. Los estudiantes universitarios me miran con sorpresa, porque ellos están sanos, son listos, tienen lo que necesitan. Entonces les respondo que Dios se apoya en ellos para ayudar y cuidar a los más necesitados, para dar testimonio. Cuando cuando ven que hay gente que los ama, ven que Dios los ama.
¿Con dinero no es suficiente?
He venido a la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) a participar en el congreso Global University Network for Innovation (GUNI). Hemos debatido sobre el conocimiento como factor transformador de la sociedad. Me he dado cuenta de que no haremos nada si intentamos trabajar de manera individual en vez de hacerlo conjuntamente. Está muy bien que los países desarrollados quieran ayudar a los subdesarrollados, pero a veces con dinero no es suficiente. Es importante que quien ayuda entienda a la comunidad a la que está ayudando, que camine con esa comunidad y entienda las diferencias culturales. La comunidad ayudada necesita compartir sus progresos, ver que quienes los ayudan están a su lado. De esta manera sí que se conseguirá un cambio social.
África necesita ayuda exterior para combatir la complejidad que rodea la extrema pobreza. La pobreza no sólo es la falta de dinero, son muchas cosas que te impiden hacer lo que tú quieres hacer. Los que vivimos en África entendemos el desafío que conlleva la pobreza porque vivimos esta situación, pero quisiéramos que los países desarrollados sean conscientes de los problemas que África tiene para que nos puedan ayudar a repartir los recursos del mundo de una manera más equilibrada.
Ahora aquí vamos cortos de dinero.
He visitado diferentes países. He estado en España dos veces. Cuando pido cacao en polvo, no lo uso todo: me pongo una o dos cucharadas y el resto se tira. Cuando desayuno, uso la mitad de la mantequilla, de la mermelada y del queso: el resto se lanza a la basura. Aquí esto pasa en todas partes. Y mucha gente tiene mucha ropa, cambia su vestuario cada temporada. Hay tanto despilfarro en el armario de los países desarrollados... Este dinero se podría utilizar para otras cosas, no necesariamente para ayudar a África, porque entiendo que todo el mundo tiene sus problemas. Cuando usas tus recursos naturales malgastándolos de esta manera, es cuando aparece la crisis económica. Por mucho dinero que gastes, eso no te hará más feliz. Cuando hay desempleo, falta de esperanza, infelicidad y se usan estos bienes para cosas superfluas, se está olvidando que estos bienes se podrían compartir con otras personas como las de Kenya o África en general.
¿Qué papel tiene la Iglesia, en Kenia, en la lucha contra el hambre?
La Iglesia Católica moviliza personas de buena voluntad, no sólo católicos, para combatir la crisis y el hambre. En Lodwar visité un proyecto que depende del obispo de una zona semiárida, donde no pueden cultivar las tierras. La Iglesia no sólo da de comer, sino que les enseña cómo cultivar, cómo hacer para que el cultivo no se dañe por las duras condiciones de la zona, cómo construir invernaderos y almacenar la comida... Y estos hombres y mujeres, después de aprender cómo hacerlo, lo enseñan a otros. De esta manera, pueden dejar de desplazarse, asentarse en sus hogares, empezar a hacer negocios, comprar fertilizantes y mejorar sus condiciones de vida.
¿Cómo se combate esto desde la universidad?
La Universidad Strathmore anima a sus estudiantes a hacer servicios comunitarios con la gente de los alrededores. Los que quieren seguir ayudando, eligen el tipo de proyecto después de visitar la comunidad. Ven escuelas sin libros ni aulas, y se comprometen a trabajar para construirlas y mantenerlas buscando dinero donde sea. Hablamos de la barriada de Kiberia, donde se llega caminando durante cincuenta minutos desde la universidad, atravesando zonas salvajes y algo peligrosas. El programa se llama Machao, que significa “amanecer” en swahili. Los estudiantes se convierten en tutores y mentores de los jóvenes que viven en una zona con mucho crímenes, contaminación, sida. Los mismos universitarios se encargan de buscar los recursos. Deben alcanzar los 12.000 euros necesarios para pagar los cuatro años de universidad. También procuran que puedan comer al menos una vez al día y les enseñan las materias básicas que les permitirán conseguir mejores notas para acceder a la universidad.
¿Funciona?
Algunos de los primeros chicos del programa han terminado los estudios y tienen trabajo. Ahora pienso en uno que lo primero que hizo, en cuanto pudo, fue sacar a su madre de la barriada y hacer que su hermana comenzara a estudiar. Actualmente es un mentor del programa para ayudar a otros estudiantes para que tengan esperanza y crean en sus sueños.
miércoles, 15 de mayo de 2013
Cerca de 870 millones de personas padecen hambre pese a la abundancia de alimentos
SAN JOSÉ, Costa Rica.— Alrededor de 870 millones de personas en el mundo padecen hambre, a pesar de que existe más oferta que demanda de alimentos, aseguró el director regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Raúl Benítez.
Ello obedece a la ausencia de acceso de sectores poblacionales a los alimentos por falta de ingresos para adquirirlos, dijo el funcionario de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) al diario costarricense La Nación.
"En realidad, en el mundo hay mucho más oferta de alimentos que demanda. Sin embargo, aunque existe volumen para alimentar a toda la población mundial (unos 7 084 millones de personas), hay cerca de 870 millones de personas con hambre", aseveró.
"Esto es porque el problema radica no tanto en la producción sino en que hay gente, hay sectores de la sociedad, que no tienen acceso a los alimentos. No pueden generar los ingresos suficientes para poder comprar esos alimentos", advirtió.
"Otro de los problemas es el desperdicio de los alimentos. Más o menos un tercio se pierden después de la cosecha. Eso es un punto que ciertamente tenemos que mejorar", mencionó, según Notimex.
"Sucede por mal manejo luego de la cosecha, tenemos problemas de cómo almacenamos, a veces tenemos problemas en el transporte y después tenemos problemas en que hacemos o preparamos comida de más y eso deviene en desperdicio", explicó el experto.
Ello obedece a la ausencia de acceso de sectores poblacionales a los alimentos por falta de ingresos para adquirirlos, dijo el funcionario de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) al diario costarricense La Nación.
"En realidad, en el mundo hay mucho más oferta de alimentos que demanda. Sin embargo, aunque existe volumen para alimentar a toda la población mundial (unos 7 084 millones de personas), hay cerca de 870 millones de personas con hambre", aseveró.
"Esto es porque el problema radica no tanto en la producción sino en que hay gente, hay sectores de la sociedad, que no tienen acceso a los alimentos. No pueden generar los ingresos suficientes para poder comprar esos alimentos", advirtió.
"Otro de los problemas es el desperdicio de los alimentos. Más o menos un tercio se pierden después de la cosecha. Eso es un punto que ciertamente tenemos que mejorar", mencionó, según Notimex.
"Sucede por mal manejo luego de la cosecha, tenemos problemas de cómo almacenamos, a veces tenemos problemas en el transporte y después tenemos problemas en que hacemos o preparamos comida de más y eso deviene en desperdicio", explicó el experto.
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martes, 14 de mayo de 2013
Palabras de Fidel Castro hace 17 años en la Cumbre Mundial de la Alimentación
En la sede de la FAO, Roma, 16 de noviembre de 1996
Señor Presidente,
Señor Director General de la FAO,
Excelencias:
El hambre, inseparable compañera de los pobres, es hija de la desigual distribución de las riquezas y de las injusticias de este mundo. Los ricos no conocen el hambre.
El colonialismo no fue ajeno al subdesarrollo y la pobreza que hoy sufre una gran parte de la humanidad. Tampoco son ajenos la hiriente opulencia y el derroche de las sociedades de consumo de las antiguas metrópolis que sumieron en la explotación a gran parte de los países de la Tierra. Por luchar contra el hambre y la injusticia han muerto en el mundo millones de personas.
¿Qué curas de mercurocromo vamos a aplicar para que dentro de 20 años haya 400 millones en vez de 800 millones de hambrientos? Estas metas son, por su sola modestia, una vergüenza.
Si 35 mil personas mueren de hambre cada día, la mitad niños, ¿por qué en los países desarrollados se arrancan olivares, se sacrifican rebaños y se pagan cuantiosas sumas para que la tierra no produzca?
Si el mundo se conmueve con razón cuando ocurren accidentes, catástrofes naturales o sociales que matan a cientos o miles de personas, ¿por qué no se conmueve de la misma forma ante este genocidio que tiene lugar cada día delante de nuestros ojos?
Se organizan fuerzas de intervención para prevenir la muerte de cientos de miles de personas en el este de Zaire. ¿Qué es lo que haremos para evitar que mueran de hambre cada mes un millón de personas en el resto del mundo?
Son el capitalismo, el neoliberalismo, las leyes de un mercado salvaje, la deuda externa, el subdesarrollo, el intercambio desigual, los que matan a tantas personas en el mundo.
¿Por qué se invierten 700 mil millones de dólares cada año en gastos militares y no se invierte una parte de estos recursos en combatir el hambre, impedir el deterioro de los suelos, la desertificación y la deforestación de millones de hectáreas cada año, el calentamiento de la atmósfera, el efecto invernadero, que incrementa ciclones, escasez o excesos de lluvias, la destrucción de la capa de ozono y otros fenómenos naturales que afectan la producción de alimentos y la vida del hombre sobre la Tierra?
Las aguas se contaminan, la atmósfera se envenena, la naturaleza se destruye. No es solo la escasez de inversiones, la falta de educación y tecnologías, el crecimiento acelerado de la población; es que el medio ambiente se deteriora y el futuro se compromete cada día más.
¿Por qué la producción de armas cada vez más sofisticadas después que concluyó la guerra fría? ¿Para qué se quieren esas armas si no para dominar al mundo? ¿Para qué la feroz competencia por vender armamentos a países subdesarrollados, que no los harán más poderosos para defender su independencia y donde lo que hay que matar es el hambre?
¿Por qué sumar a todo esto políticas criminales, bloqueos absurdos que incluyen alimentos y medicinas para matar de hambre y enfermedades a pueblos enteros? ¿Dónde está la ética, la justificación, el respeto a los derechos humanos más elementales, el sentido de tales políticas?
Reine la verdad y no la hipocresía y la mentira. Hagamos conciencia de que en este mundo debe cesar el hegemonismo, la arrogancia y el egoísmo.
Las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre cada día, doblarán mañana por la humanidad entera si no quiso, no supo o no pudo ser suficientemente sabia para salvarse a sí misma.
Muchas gracias.
domingo, 5 de mayo de 2013
José Graziano Da Silva: “Mil millones de razones para estar enfurecido”
¿Quién es y cómo piensa en Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación?
Por Ramón Barreras Ferrán
José Graziano Da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación llegó a Cuba, procedente de México, y durante su estancia sostuvo encuentros de trabajo con autoridades del país y específicamente, con el General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.
¿Quién es Graziano Da Silva?
Fue ministro extraordinario de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre de Brasil, cartera responsable de implementar el programa Fome Zero (Hambre Cero).
Tiene 61 años de edad, es licenciado en Agronomía; master en Economía y Sociología Rural, por la Universidad de San Pablo (USP), y doctor en Ciencias Económicas, por la Universidad Estatal de Campinas.
Graziano da Silva se ha abocado desde 1977 a las temáticas vinculadas al desarrollo rural y la lucha contra el hambre en los ámbitos académico, político y sindical.
El programa Hambre Cero no tan sólo representó la principal prioridad del gobierno del presidente brasileño Lula da Silva, sino que también significó una importante innovación en materia de políticas públicas dirigidas a combatir la extrema pobreza.
Su labor en FAO
En el 2006 José Graziano da Silva asumió como Representante Regional de FAO para América Latina y el Caribe y Subdirector General.
En ese cargo, promovió el fortalecimiento de la agricultura familiar y el desarrollo rural, como medios fundamentales para fortalecer la seguridad alimentaria. Destacó su rol como impulsor de la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre, trasformando a los países de la región en los primeros a nivel mundial en asumir el compromiso de erradicar ese flagelo antes del 2025.
Adicionalmente, impulsó una sustantiva agenda vinculada a la problemática rural, abogando por el fortalecimiento de la institucionalidad del sector y por políticas públicas orientadas a un desarrollo integral e inclusivo en el campo, con énfasis en el tema de empleo rural.
Como Representante Regional ejecutó también una activa labor en la materialización de la reforma interna de la FAO. Sobresalió un sustantivo avance en la descentralización del organismo, potenciando el rol de las instancias nacionales, otorgándole un mayor protagonismo de los gobiernos en la definición de prioridades.
Igualmente importante resultó la apertura a la sociedad civil, involucrando a los diversos, actores políticos, sociales y gremiales, en el actuar del FAO en cada país.
Vida académica
Graziano desarrolló una larga y exitosa vida académica entre los años 1978 y 2010, al desempeñarse como profesor titular de la Universidad Estatal de Campinas y dirigir el programa de maestría y doctorado en Desarrollo Económico, Espacio y Medio Ambiente del Instituto de Economía de esa misma casa de estudios.
Nació en 1949, y posee nacionalidad brasileña e italiana. Domina los idiomas inglés, español y portugués.
Entre las numerosas condecoraciones y premios que ha recibido destacan la Orden de Rio Branco otorgado por el Presidente de la República de Brasil, la Medalla Paulista al Mérito Científico y Tecnológico del Gobierno del Estado de Sao Paulo y el Premio de la Sociedad Brasilera de Economía, Administración y Sociología Rural (SOBER), entre otros.
Elección
En el 37º período de sesiones que se celebró en Roma, desde el 25 de junio al 2 de julio de 2011, la Conferencia de la FAO nombró a José Graziano Da Silva director general para el período comprendido entre el 1º de enero de 2012 y el 31 de julio de 2015.
De conformidad con el Reglamento General de la Organización y según la decisión del Consejo de la FAO, los estados miembros deben presentar propuestas para el cargo de director general al secretario general de la Conferencia y del Consejo, quien a su vez debe difundirlas a todos los miembros de la Organización una semana después de transcurrido el plazo para la presentación.
Pilares
Graziano Da silva ha definido los cinco pilares o líneas de acción para la labor de la FAO: Erradicación del hambre, producción y consumo sostenible de alimentos, mayor equilibrio en la gestión de los sistemas alimentarios, concluir el proceso de reforma de la organización y ampliar las alianzas y la cooperación sur-sur.
En un interesante artículo, titulado Mil millones de razones para estar enfurecido, afirmó lo siguiente:
“El desayuno con lo cual empezamos el día es un privilegio ausente en la vida de cerca de mil millones de personas en todo el mundo. Mil millones es una cifra difícil de poner en perspectiva. En especial, cuando hablamos de personas. Significa que una en cada seis personas sufre de hambre crónica y no sabe si logrará alimentarse adecuadamente cada día.
“Las consecuencias son trágicas. Causa la muerte de un niño cada seis segundos. Y elimina la posibilidad de una vida digna a millones de otras personas.
“Frente a una tragedia tan grande, el instinto natural nos lleva a la negación, a quitarla de la vista, hacer como si no existiera.
“Sin embargo, no podemos quedarnos indiferentes, tenemos mil millones de buenas razones para enfurecernos con esta situación y hacer lo que esté a nuestro alcance para cambiarla.
“Hay diversas maneras de demostrar la rabia que esta situación nos causa. Una de ellas es sumarse al proyecto 1billionhungry (mil millones de hambrientos). Esta campaña mundial lanzada por FAO busca recolectar un millón de firmas de rechazo contra el hambre, y darle una voz a los que ya no tienen fuerzas para hacerse oír.
“El mundo posee los recursos naturales, financieros y científicos para hacer que el hambre pase a la historia. En diversas ocasiones, los líderes mundiales han manifestado su compromiso con la erradicación del hambre. Sin embargo, todavía falta transformarlo en acciones concretas respaldadas por la inversión que ellas necesitan.
“Los recursos destinados para la agricultura y la alimentación han aumentado en los últimos años, pero todavía son insuficientes y siguen bajo los niveles de inversión que existían a principio de los años 80.
“Con una fracción de los billones de dólares que los gobiernos – principalmente los países en desarrollo – invirtieron en sus economías para rescatarlas de la crisis financiero-económica del 2008, podríamos acabar con el hambre de una vez, y garantizar la alimentación digna a todos los hombres, mujeres y niños que deben soportar un mal innecesario.
“El proyecto 1billionhungry es una herramienta importante para lograr este objetivo. Aunque individualmente no tengamos como levantar los recursos necesarios, firmando la petición dejamos claro a los políticos que esta debe ser una prioridad y que, como sociedad, no aceptamos convivir con el hambre. Un millón de firmas ayuda a crear voluntad política e incentiva la acción de los gobiernos a esta situación vergonzosa.
“La inversión en la agricultura, la reafirmación de políticas nacionales de seguridad alimentaria, leyes que promuevan el derecho a la alimentación y que sean una política de Estado, y no sólo del gobierno de turno; el fomento a la agricultura familiar y a la producción doméstica de alimentos, son algunas de la medidas que los gobiernos deben impulsar para frenar este espiral de pobreza y hambre en que el mundo ha caído en los últimos años.
“La comunidad internacional también cumple un rol fundamental, incrementando la ayuda internacional a la agricultura y alimentación y enfocando los recursos en actividades que aumenten la capacidad local de producir alimentos.
“El precio de no actuar es más grave de lo que las personas imaginan. La crisis de los años ochenta nos dejó una lección desalentadora: los índices sociales suelen tardar al menos el doble en recuperarse que los índices económicos.
“Eso significa que podemos tener un pie fuera de la crisis desde un punto de vista macroeconómico, pero que aún tenemos ambos pies en medio de la tormenta en cuanto al efecto social que esta ha tenido, especialmente sobre las poblaciones más vulnerables.
“Los invito a todos a dar un paso hacia adelante y a firmar la petición de la FAO: para repetir ante los líderes del mundo el slogan de la campaña: hay mil millones de hambrientos en el mundo, eso me enfurece y no voy a seguir soportándolo”.
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Director General FAO felicita a Cuba por avances en lucha contra hambre
El Director General de la FAO, José Graziano da Silva, reconoció el esfuerzo de Cuba para garantizar la seguridad alimentaria de la población durante la reunión que mantuvo el viernes por la tarde con el Presidente Raúl Castro y le invitó a que asistiera al homenaje que será ofrecido durante la próxima Conferencia de la FAO.
"Cuba es uno de los dieciséis países del mundo que ya alcanzaron la meta de la Cumbre Mundial de la Alimentación de reducir a la mitad el número absoluto de personas con hambre. Eso ha sido posible gracias a la prioridad que el gobierno ha otorgado a garantizar el derecho a la alimentación y a las políticas que ha implementado", afirmó Graziano da Silva, en su primera visita a la isla desde que asumió el cargo.
Cuba tiene hoy una situación de seguridad alimentaria comparable con aquella de países desarrollados, con un índice de subnutrición de menos de 5 por ciento de la población.
Cuba, así como los demás países que ya han alcanzado la meta antes del plazo establecido de 2015, recibirán un diploma reconociendo su logro durante ceremonia que se realizará el 16 de junio en Roma, durante la Conferencia de la FAO.
Los países que ya alcanzaron el objetivo fijado en la Cumbre Mundial de la Alimentación son: Armenia, Azerbaijan, Chile, Cuba, Fiji, Georgia, Ghana, Guyana, Nicaragua, Perú, Samoa, San Tomé y Príncipe, Tailandia, Uruguay, Venezuela y Vietnam.
Erradicar el hambre
La Conferencia de la FAO también deberá aprobar un cambio importante en la meta global de la Organización: de reducir a erradicar el hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición.
Según Graziano da Silva, el entonces Presidente de Cuba Fidel Castro fue uno de los primeros en defender dicha meta. El Director General recordó la llamada que Fidel Castro hizo en la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, que definió la meta de reducir el número absoluto de personas con hambre a la mitad, para que los países fuesen más osados.
Apoyo a la CELAC
La gira del Director General en Cuba fue un compromiso adquirido durante la pasada Cumbre CELAC-UE, que se llevó a cabo en Santiago de Chile en enero de 2013. En dicha ocasión, el Director General de la FAO y el Presidente de Cuba, país que tiene la presidencia pro-tempore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y del Caribe (CELAC), se comprometieron a trabajar juntos para mantener a la seguridad alimentaria como una prioridad en la agenda política de la región, en el marco de la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025.
En ese ámbito, una misión de la FAO llegará a Cuba en los próximos días para discutir y avanzar la agenda de la seguridad alimentaria de la CELAC.
Graziano da Silva destacó la importancia del garantizar el derecho a la alimentación: "no puede haber verdadero desarrollo mientras existan 49 millones de personas que sufren hambre en América Latina y el Caribe".
En ese sentido, el Director General señaló que ha visto un cambio profundo en la región en los últimos años: “Antes era difícil que un gobierno hablara del hambre. Hoy, por el contrario vemos es el nacimiento de un firme compromiso político, al más alto nivel, con su erradicación. Este es el primer paso -y el más importante- para avanzar”.
La máxima autoridad de la FAO destacó que dicho compromiso se ha logrado traducir en políticas, programas y leyes de seguridad alimentaria a nivel de los países, como el Hambre Cero en Brasil, la Cruzada contra el Hambre en México y la incorporación de Antigua y Barbuda al Desafío Hambre Cero, lanzado por el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en la Cumbre Rio+20.
Además, Graziano da Silva destacó que ésta haya sido la primera región del mundo en comprometerse con la erradicación total del hambre a través de la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre 2025.
Durante la visita a Cuba, el Director General de la FAO se reunió también con el Primer Vicepresidente Miguel Díaz Canel; el Vicepresidente del Gobierno, Marino Murillo; el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez; el Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; el Ministro de Agricultura, Gustavo Rodríguez; y el Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).
Agricultura cerca de la gente
Además, Graziano da Silva visitó el Vivero Alamar, una cooperativa de agricultura periurbana, que tiene 185 trabajadores (entre esos, 45 mujeres y cerca de 60 personas de la tercera edad). "Trajimos la agricultura para la ciudad, para cerca de la gente, con una producción completamente orgánica", explicó el presidente de la cooperativa Miguel Ángel Salcines
La cooperativa produce cerca de 300 especies y vende más de 50 productos que incluyen vegetales, frutales, plantas ornamentales y produce los bioplaguicidas y otros insumos biológicos que utiliza. La cooperativa ha sido beneficiada por dos proyectos Telefood de FAO que le ha permitido expandir su producción de conejos y de toros (para producción de estiércol y venta de carne) y su producción agroindustrial que incluye a condimentos secos.
"Cuba es uno de los dieciséis países del mundo que ya alcanzaron la meta de la Cumbre Mundial de la Alimentación de reducir a la mitad el número absoluto de personas con hambre. Eso ha sido posible gracias a la prioridad que el gobierno ha otorgado a garantizar el derecho a la alimentación y a las políticas que ha implementado", afirmó Graziano da Silva, en su primera visita a la isla desde que asumió el cargo.
Cuba tiene hoy una situación de seguridad alimentaria comparable con aquella de países desarrollados, con un índice de subnutrición de menos de 5 por ciento de la población.
Cuba, así como los demás países que ya han alcanzado la meta antes del plazo establecido de 2015, recibirán un diploma reconociendo su logro durante ceremonia que se realizará el 16 de junio en Roma, durante la Conferencia de la FAO.
Los países que ya alcanzaron el objetivo fijado en la Cumbre Mundial de la Alimentación son: Armenia, Azerbaijan, Chile, Cuba, Fiji, Georgia, Ghana, Guyana, Nicaragua, Perú, Samoa, San Tomé y Príncipe, Tailandia, Uruguay, Venezuela y Vietnam.
Erradicar el hambre
La Conferencia de la FAO también deberá aprobar un cambio importante en la meta global de la Organización: de reducir a erradicar el hambre, inseguridad alimentaria y malnutrición.
Según Graziano da Silva, el entonces Presidente de Cuba Fidel Castro fue uno de los primeros en defender dicha meta. El Director General recordó la llamada que Fidel Castro hizo en la Cumbre Mundial de la Alimentación de 1996, que definió la meta de reducir el número absoluto de personas con hambre a la mitad, para que los países fuesen más osados.
Apoyo a la CELAC
La gira del Director General en Cuba fue un compromiso adquirido durante la pasada Cumbre CELAC-UE, que se llevó a cabo en Santiago de Chile en enero de 2013. En dicha ocasión, el Director General de la FAO y el Presidente de Cuba, país que tiene la presidencia pro-tempore de la Comunidad de Estados de Latinoamérica y del Caribe (CELAC), se comprometieron a trabajar juntos para mantener a la seguridad alimentaria como una prioridad en la agenda política de la región, en el marco de la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025.
En ese ámbito, una misión de la FAO llegará a Cuba en los próximos días para discutir y avanzar la agenda de la seguridad alimentaria de la CELAC.
Graziano da Silva destacó la importancia del garantizar el derecho a la alimentación: "no puede haber verdadero desarrollo mientras existan 49 millones de personas que sufren hambre en América Latina y el Caribe".
En ese sentido, el Director General señaló que ha visto un cambio profundo en la región en los últimos años: “Antes era difícil que un gobierno hablara del hambre. Hoy, por el contrario vemos es el nacimiento de un firme compromiso político, al más alto nivel, con su erradicación. Este es el primer paso -y el más importante- para avanzar”.
La máxima autoridad de la FAO destacó que dicho compromiso se ha logrado traducir en políticas, programas y leyes de seguridad alimentaria a nivel de los países, como el Hambre Cero en Brasil, la Cruzada contra el Hambre en México y la incorporación de Antigua y Barbuda al Desafío Hambre Cero, lanzado por el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en la Cumbre Rio+20.
Además, Graziano da Silva destacó que ésta haya sido la primera región del mundo en comprometerse con la erradicación total del hambre a través de la Iniciativa América Latina y el Caribe sin Hambre 2025.
Durante la visita a Cuba, el Director General de la FAO se reunió también con el Primer Vicepresidente Miguel Díaz Canel; el Vicepresidente del Gobierno, Marino Murillo; el Ministro de Relaciones Exteriores, Bruno Rodríguez; el Ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Rodrigo Malmierca; el Ministro de Agricultura, Gustavo Rodríguez; y el Presidente de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP).
Agricultura cerca de la gente
Además, Graziano da Silva visitó el Vivero Alamar, una cooperativa de agricultura periurbana, que tiene 185 trabajadores (entre esos, 45 mujeres y cerca de 60 personas de la tercera edad). "Trajimos la agricultura para la ciudad, para cerca de la gente, con una producción completamente orgánica", explicó el presidente de la cooperativa Miguel Ángel Salcines
La cooperativa produce cerca de 300 especies y vende más de 50 productos que incluyen vegetales, frutales, plantas ornamentales y produce los bioplaguicidas y otros insumos biológicos que utiliza. La cooperativa ha sido beneficiada por dos proyectos Telefood de FAO que le ha permitido expandir su producción de conejos y de toros (para producción de estiércol y venta de carne) y su producción agroindustrial que incluye a condimentos secos.
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jueves, 2 de mayo de 2013
México puede hacer un cambio histórico gracias a su Cruzada contra el Hambre
La implementación de la Cruzada Nacional Contra el Hambre puede representar un momento histórico para México, señaló el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, durante su visita al país.
“México ha decidido decir 'no más hambre'. Ninguna sociedad está a favor del hambre, pero pocas han logrado unirse para derrotarlo", afirmó hoy el Director General de la FAO en el acto que marcó el cierre del mes dedicado a la Cruzada Nacional Contra el Hambre que fue encabezado por el Presidente de México Enrique Peña Nieto y que contó con la participación de más de 300 representantes del gobierno, del mundo académico y de la sociedad.
Durante la ceremonia, la FAO y el Gobierno de México firmaron un memorando de entendimiento en el que se expresa la voluntad de sumar esfuerzos en apoyo de la Cruzada en ámbitos como el diseño de instrumentos de políticas sociales y productivas, vinculación entre políticas públicas para mayor impacto, desarrollo de mecanismos de participación comunitaria, ciudadana y social, y el monitoreo y evaluación de la Cruzada.
El documento también menciona el interés de México de trabajar con FAO para compartir su aprendizaje con la Cruzada con otros países en el marco de la Cooperación Sur-Sur.
En la ceremonia, el Presidente Enrique Peña Nieto agradeció el apoyo de la FAO y destacó la coincidencia en la manera como la FAO propone alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional y la Cruzada.
“En la nueva visión que impulsa la FAO y que México adopta plenamente en esta Cruzada contra el Hambre, se atiende las causas estructurales de la pobreza y del hambre y no sóalo sus efectos. Por ello, la Cruzada tiene un importante componente de inclusión productiva. El objetivo final es que los sectores más afectados puedan salir de la pobreza por su propio esfuerzo, su propio trabajo”, explicó Peña Nieto.
El Presidente también señaló que la Cruzada está en línea con la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025 y el Desafío Hambre Cero, lanzado por el Secretario-General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en junio del 2012 en la Cumbre Rio+20.
La Cruzada Nacional contra el Hambre fue lanzada por Peña Nieto para rescatar de la inseguridad alimentaria a la población más vulnerable de México alineando más de 70 programas federales.
Los que sufren hambre no pueden esperar
El Director General de la FAO dijo que los resultados de la Cruzada pueden ser muy rápidos si se implementa adecuadamente y los apoyos alcanzan a la población verdaderamente necesitada.
Graziano da Silva señaló la necesidad de crear círculos virtuosos, como aquellos que conectan los programas de alimentación escolar con la producción de los pequeños agricultores familiares a través de compras públicas, lo que genera un efecto que fortalece la nutrición de los niños y estimula a las economías locales.
El Director-General agregó que un factor clave del éxito es movilizar la participación social - la “energía social”, tal como ha señalado el Presidente Nieto - y observó que gracias a la Cruzada, muchos países están hoy mirando a México.
“Si México logra vencer su lucha contra el hambre y pobreza extrema - y lo va a hacer -, otras naciones se sentirán animadas a hacer lo mismo", dijo Graziano da Silva.
Fuertes lazos de cooperación
Durante su visita de dos días al país, Graziano da Silva tiene previstos realizar reuniones con la Comisión intrasecretarial de la Cruzada Nacional contra el Hambre, con los Secretarios de Relaciones Exteriores José Antonio Meade Kuribreña; el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Enrique Martínez y Martínez; y la Secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles. Asimismo mantendrá encuentros con legisladores y con organizaciones de la sociedad civil y de movimientos campesinos.
“México ha decidido decir 'no más hambre'. Ninguna sociedad está a favor del hambre, pero pocas han logrado unirse para derrotarlo", afirmó hoy el Director General de la FAO en el acto que marcó el cierre del mes dedicado a la Cruzada Nacional Contra el Hambre que fue encabezado por el Presidente de México Enrique Peña Nieto y que contó con la participación de más de 300 representantes del gobierno, del mundo académico y de la sociedad.
Durante la ceremonia, la FAO y el Gobierno de México firmaron un memorando de entendimiento en el que se expresa la voluntad de sumar esfuerzos en apoyo de la Cruzada en ámbitos como el diseño de instrumentos de políticas sociales y productivas, vinculación entre políticas públicas para mayor impacto, desarrollo de mecanismos de participación comunitaria, ciudadana y social, y el monitoreo y evaluación de la Cruzada.
El documento también menciona el interés de México de trabajar con FAO para compartir su aprendizaje con la Cruzada con otros países en el marco de la Cooperación Sur-Sur.
En la ceremonia, el Presidente Enrique Peña Nieto agradeció el apoyo de la FAO y destacó la coincidencia en la manera como la FAO propone alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional y la Cruzada.
“En la nueva visión que impulsa la FAO y que México adopta plenamente en esta Cruzada contra el Hambre, se atiende las causas estructurales de la pobreza y del hambre y no sóalo sus efectos. Por ello, la Cruzada tiene un importante componente de inclusión productiva. El objetivo final es que los sectores más afectados puedan salir de la pobreza por su propio esfuerzo, su propio trabajo”, explicó Peña Nieto.
El Presidente también señaló que la Cruzada está en línea con la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025 y el Desafío Hambre Cero, lanzado por el Secretario-General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en junio del 2012 en la Cumbre Rio+20.
La Cruzada Nacional contra el Hambre fue lanzada por Peña Nieto para rescatar de la inseguridad alimentaria a la población más vulnerable de México alineando más de 70 programas federales.
Los que sufren hambre no pueden esperar
El Director General de la FAO dijo que los resultados de la Cruzada pueden ser muy rápidos si se implementa adecuadamente y los apoyos alcanzan a la población verdaderamente necesitada.
Graziano da Silva señaló la necesidad de crear círculos virtuosos, como aquellos que conectan los programas de alimentación escolar con la producción de los pequeños agricultores familiares a través de compras públicas, lo que genera un efecto que fortalece la nutrición de los niños y estimula a las economías locales.
El Director-General agregó que un factor clave del éxito es movilizar la participación social - la “energía social”, tal como ha señalado el Presidente Nieto - y observó que gracias a la Cruzada, muchos países están hoy mirando a México.
“Si México logra vencer su lucha contra el hambre y pobreza extrema - y lo va a hacer -, otras naciones se sentirán animadas a hacer lo mismo", dijo Graziano da Silva.
Fuertes lazos de cooperación
Durante su visita de dos días al país, Graziano da Silva tiene previstos realizar reuniones con la Comisión intrasecretarial de la Cruzada Nacional contra el Hambre, con los Secretarios de Relaciones Exteriores José Antonio Meade Kuribreña; el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Enrique Martínez y Martínez; y la Secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles. Asimismo mantendrá encuentros con legisladores y con organizaciones de la sociedad civil y de movimientos campesinos.
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lunes, 29 de abril de 2013
Cuba es ejemplo de seguridad alimentaria
Afirmó en entrevista exclusiva Theodor Friedrich, representante de esa organización de la ONU en este país
Por Ramón Barreras Ferrán. Foto: Vladimir Molina, PL
Theodor Friedrich, ingeniero agrónomo y doctor en Mecanización Agrícola, de origen alemán, es desde hace poco tiempo el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Cuba. Sobre diferentes aspectos de la labor desarrollada y por ejecutar y sus propósitos principales en el país dialogó en entrevista exclusiva con HAMBRE ¡STOP!.
Cuba ha mantenido una larga y estrecha relación con la FAO. ¿Cómo la valora usted y qué perspectivas existen para fortalecerla?
La FAO tiene relaciones con Cuba desde el año 1959 y la primera oficina se abrió en 1968. El trabajo ha dejado muchas infraestructuras visibles en el país y ha colaborado por muchos años en el desarrollo institucional, con inversiones sustanciales, como la contribución al desarrollo de los institutos de Agronomía, Desarrollo Forestal y Riego y Drenaje, así como los de Investigaciones de Pastos y Forrajes y de la Industria Alimenticia, los centros de Desarrollo de Productos Pesqueros e Investigaciones Pesqueras y la Universidad Agraria de La Habana, entre otros.
La relación de la FAO con Cuba siempre ha sido muy estrecha, también por los altos niveles académicos alcanzados en el país, que propician una contraparte muy activa y apreciada en muchas plataformas y convenciones internacionales y que forman parte importante del trabajo normativo de la organización.
Mientras, los retos existentes en el país dan amplias perspectivas para fortalecer la colaboración. El papel más importante no es tanto el de una agencia de desarrollo, sino el de un centro de excelencia para apoyar países miembros con informaciones y conceptos técnicos avanzados, facilitando intercambios regionales y globales entre países para aprovechar la riqueza de experiencias de todo el mundo.
En este sentido, la FAO tiene ofertas sumamente interesantes para Cuba, como el concepto de la intensificación sostenible, plasmado en un nuevo objetivo estratégico de la organización, con elementos como la Agricultura de Conservación, que dará amplia respuesta al reto del país de aumentar su producción agrícola de forma sostenible para substituir importaciones y mejorar la sostenibilidad de la seguridad alimentaria.
En su labor como Representante de la FAO en Cuba, ¿cuáles son los propósitos principales?
Tiene muchos aspectos. De un lado, represento al Director General de la FAO ante el gobierno cubano. Además, debo facilitar que lleguen al país y al conocimiento de las instituciones relevantes, información y materiales para que puedan ser aprovechados. También facilitar el flujo de informaciones, mantener las bases de datos estadísticos y la colaboración de las instituciones cubanas y del gobierno en instrumentos, convenciones y plataformas.
Una parte importante de mi trabajo es, junto con el país, trabajar para alcanzar los objetivos de la FAO. En el caso de Cuba, apoyar al gobierno en su tarea de alcanzar un mayor nivel de autosuficiencia en la producción de alimentos de forma sostenible, aumentando la producción, mejorando el manejo de los recursos naturales y el perfeccionamiento de la cadena de valor hasta el consumidor.
Cuba es uno de los países ejemplares por haber logrado exitosamente la seguridad alimentaria para su población y por movilizar el apoyo a otros países de la región, siempre con el fin de erradicar el hambre en la región.
El país desarrolla con favorables resultados la Agricultura Urbana y Suburbana. ¿Qué consideraciones Ud. tiene al respecto?
La agricultura urbana y suburbana en Cuba definitivamente ha demostrado resultados más favorables que la producción agrícola en general. Esto, en parte, es resultado de un apoyo específico a este sector de la producción. Sin embargo, no es una alternativa a la agricultura rural, sino es una forma complementaria.
Por su cercanía a los consumidores se presta para la producción de productos frescos destinados al consumo directo, sobre todo verduras, hortalizas, frutas… Aunque este sector se ha desarrollado favorablemente, todavía está lejos de producir suficiente para cubrir las necesidades de la población. Por lo tanto, este tipo de agricultura, igual a la rural, requiere aún más apoyo, facilitando tecnologías, conocimientos, acceso a medios de producción e insumos, como una infraestructura eficiente de mercadeo y distribución al consumidor.
Ha afirmado que las islas del Caribe pueden producir lo que necesitan para garantizar la alimentación. ¿Pudiera argumentar esa consideración?
Esta afirmación seguramente no vale para todas las islas caribeñas. Pero pensé en las islas más grandes, con recursos naturales, sobre todo de tierra suficiente, como Cuba, Haití y República Dominicana. Ellas tienen suficiente área para alimentarse si aplicaran una agricultura más intensiva y eficiente. Y, volviendo al ejemplo de la agricultura urbana y suburbana, las islas más pequeñas también tendrían recursos para autoabastecerse con productos frescos.
En la región caribeña, juntando países con vastas tierras agrícolas mal aprovechadas, la producción regional podría fácilmente cubrir las necesidades regionales y también exportar. Esto es desde un punto de vista de recursos. Sin embargo, en muchas partes, incluyendo Cuba y Haití, la tierra está muy degradada. Además, por diferentes razones, la producción agrícola no es muy atractiva. Entonces, las soluciones son muy complejas.
Cada día el cambio climático influye más sobre la vida en la tierra y específicamente en la agricultura. ¿Cómo debe, en su opinión, afrontarse es adversidad?
La agricultura puede enfrentarse al cambio climático en dos formas: una sería, apoyar para que el mismo no continúe empeorándose, es decir la mitigación y la otra, adaptarse a él con nuevas tecnologías.
En la mitigación hay que reconocer que la agricultura contribuye considerablemente. Si se incluye el cambio de uso de tierra, es decir la deforestación con fines de abrir nuevas tierras agrícolas (porque se han agotado las viejas), la agricultura contribuye el 30% de las emisiones totales de gases con efecto invernadero. Esto se puede cambiar, buscando formas más sustentables de producir, evitando que las tierras pierdan su capacidad productiva, pero también reduciendo las emisiones que resultan de tractores arando, de la mineralización de la materia orgánica, del metano y los óxidos nitrosos.
También el sector ganadero presta múltiples oportunidades de reducir emisiones, sobre todo de metano, y presta al mismo tiempo oportunidades de convertirlas en energías renovables, como el biogás. Pero al mismo tiempo, aplicando la agricultura de conservación se puede convertir los suelos en almacenes, fijando dióxido de carbono de la atmósfera y aumentando los niveles de materia orgánica.
Ha sido un defensor de la agricultura sin remover el suelo, sin labranza. ¿Sobre qué bases sustenta esa propuesta?
La pregunta anterior ya presenta la entrada al tema: la agricultura sin labranza, de conservación. La base de esta idea es la búsqueda de una agricultura verdaderamente sostenible, es decir, que no degrade sus bases productivas, sino las mejore y aumente. En este sentido, hay que observar los efectos que las intervenciones de la producción agrícola tienen sobre el medio ambiente y los recursos. Por ejemplo, el sobreuso de fertilizantes puede contaminar las aguas, el empleo de agroquímicos, alteran la biodiversidad… La naturaleza se puede recuperar de estas intervenciones, siempre y cuando se tenga cuidado. La labranza del suelo, de todas estas intervenciones, es la de más impacto y la de recuperación más lenta de todas.
Tenemos las tecnologías para hacer una agricultura sin labranza, más en sintonía con la naturaleza, simulando ecosistemas forestales en nuestros campos agrícolas. En realidad, la diferencia de un bosque y un campo de cultivos no están en los árboles, sino en la labranza del suelo. Además, sabemos que de esta forma no se puede solamente alcanzar la sostenibilidad de la producción agrícola, sino también mayores niveles productivos con menores necesidades de insumos.
La seguridad alimentaria sigue siendo una asignatura pendiente para la mayoría de los países del mundo. ¿Cómo aprecia la realidad actual en América Latina y específicamente en Cuba?
Aunque la seguridad alimentaria es un objetivo que muchos países del mundo no han alcanzado, se puede ver en los últimos años, en la región de América Latina, cambios muy positivos en países que reducen la cantidad de personas hambrientas de manera significativa y un número importante alcanzan niveles muy bajos, inferiores al 5%.
Cuba se destaca por ser uno de los pocos que han alcanzado un buen nivel de seguridad alimentaria históricamente. Sin embargo, esto no significa que no tiene retos al respecto.
El mundo produce actualmente suficiente alimentos para la población existente. Pero todavía una gran parte se pierde por mal manejo o se descarda por excesos en las cadenas del consumo. A pesar de eso, el hambre que todavía existe en la mayoría de los países de la región y que es realidad de un buen porcentaje de la población en algunas naciones, resulta más que nada un problema de acceso, la distribución y la capacidad económica.
Hambre va junto con pobreza, y para esto las soluciones son políticas socio económicas que saquen a la gente de la pobreza y que facilitan el acceso a alimentos. Cuba, en este sentido, es un ejemplo.
Por Ramón Barreras Ferrán. Foto: Vladimir Molina, PL
Theodor Friedrich, ingeniero agrónomo y doctor en Mecanización Agrícola, de origen alemán, es desde hace poco tiempo el representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) en Cuba. Sobre diferentes aspectos de la labor desarrollada y por ejecutar y sus propósitos principales en el país dialogó en entrevista exclusiva con HAMBRE ¡STOP!.
Cuba ha mantenido una larga y estrecha relación con la FAO. ¿Cómo la valora usted y qué perspectivas existen para fortalecerla?
La FAO tiene relaciones con Cuba desde el año 1959 y la primera oficina se abrió en 1968. El trabajo ha dejado muchas infraestructuras visibles en el país y ha colaborado por muchos años en el desarrollo institucional, con inversiones sustanciales, como la contribución al desarrollo de los institutos de Agronomía, Desarrollo Forestal y Riego y Drenaje, así como los de Investigaciones de Pastos y Forrajes y de la Industria Alimenticia, los centros de Desarrollo de Productos Pesqueros e Investigaciones Pesqueras y la Universidad Agraria de La Habana, entre otros.
La relación de la FAO con Cuba siempre ha sido muy estrecha, también por los altos niveles académicos alcanzados en el país, que propician una contraparte muy activa y apreciada en muchas plataformas y convenciones internacionales y que forman parte importante del trabajo normativo de la organización.
Mientras, los retos existentes en el país dan amplias perspectivas para fortalecer la colaboración. El papel más importante no es tanto el de una agencia de desarrollo, sino el de un centro de excelencia para apoyar países miembros con informaciones y conceptos técnicos avanzados, facilitando intercambios regionales y globales entre países para aprovechar la riqueza de experiencias de todo el mundo.
En este sentido, la FAO tiene ofertas sumamente interesantes para Cuba, como el concepto de la intensificación sostenible, plasmado en un nuevo objetivo estratégico de la organización, con elementos como la Agricultura de Conservación, que dará amplia respuesta al reto del país de aumentar su producción agrícola de forma sostenible para substituir importaciones y mejorar la sostenibilidad de la seguridad alimentaria.
En su labor como Representante de la FAO en Cuba, ¿cuáles son los propósitos principales?
Tiene muchos aspectos. De un lado, represento al Director General de la FAO ante el gobierno cubano. Además, debo facilitar que lleguen al país y al conocimiento de las instituciones relevantes, información y materiales para que puedan ser aprovechados. También facilitar el flujo de informaciones, mantener las bases de datos estadísticos y la colaboración de las instituciones cubanas y del gobierno en instrumentos, convenciones y plataformas.
Una parte importante de mi trabajo es, junto con el país, trabajar para alcanzar los objetivos de la FAO. En el caso de Cuba, apoyar al gobierno en su tarea de alcanzar un mayor nivel de autosuficiencia en la producción de alimentos de forma sostenible, aumentando la producción, mejorando el manejo de los recursos naturales y el perfeccionamiento de la cadena de valor hasta el consumidor.
Cuba es uno de los países ejemplares por haber logrado exitosamente la seguridad alimentaria para su población y por movilizar el apoyo a otros países de la región, siempre con el fin de erradicar el hambre en la región.
El país desarrolla con favorables resultados la Agricultura Urbana y Suburbana. ¿Qué consideraciones Ud. tiene al respecto?
La agricultura urbana y suburbana en Cuba definitivamente ha demostrado resultados más favorables que la producción agrícola en general. Esto, en parte, es resultado de un apoyo específico a este sector de la producción. Sin embargo, no es una alternativa a la agricultura rural, sino es una forma complementaria.
Por su cercanía a los consumidores se presta para la producción de productos frescos destinados al consumo directo, sobre todo verduras, hortalizas, frutas… Aunque este sector se ha desarrollado favorablemente, todavía está lejos de producir suficiente para cubrir las necesidades de la población. Por lo tanto, este tipo de agricultura, igual a la rural, requiere aún más apoyo, facilitando tecnologías, conocimientos, acceso a medios de producción e insumos, como una infraestructura eficiente de mercadeo y distribución al consumidor.
Ha afirmado que las islas del Caribe pueden producir lo que necesitan para garantizar la alimentación. ¿Pudiera argumentar esa consideración?
Esta afirmación seguramente no vale para todas las islas caribeñas. Pero pensé en las islas más grandes, con recursos naturales, sobre todo de tierra suficiente, como Cuba, Haití y República Dominicana. Ellas tienen suficiente área para alimentarse si aplicaran una agricultura más intensiva y eficiente. Y, volviendo al ejemplo de la agricultura urbana y suburbana, las islas más pequeñas también tendrían recursos para autoabastecerse con productos frescos.
En la región caribeña, juntando países con vastas tierras agrícolas mal aprovechadas, la producción regional podría fácilmente cubrir las necesidades regionales y también exportar. Esto es desde un punto de vista de recursos. Sin embargo, en muchas partes, incluyendo Cuba y Haití, la tierra está muy degradada. Además, por diferentes razones, la producción agrícola no es muy atractiva. Entonces, las soluciones son muy complejas.
Cada día el cambio climático influye más sobre la vida en la tierra y específicamente en la agricultura. ¿Cómo debe, en su opinión, afrontarse es adversidad?
La agricultura puede enfrentarse al cambio climático en dos formas: una sería, apoyar para que el mismo no continúe empeorándose, es decir la mitigación y la otra, adaptarse a él con nuevas tecnologías.
En la mitigación hay que reconocer que la agricultura contribuye considerablemente. Si se incluye el cambio de uso de tierra, es decir la deforestación con fines de abrir nuevas tierras agrícolas (porque se han agotado las viejas), la agricultura contribuye el 30% de las emisiones totales de gases con efecto invernadero. Esto se puede cambiar, buscando formas más sustentables de producir, evitando que las tierras pierdan su capacidad productiva, pero también reduciendo las emisiones que resultan de tractores arando, de la mineralización de la materia orgánica, del metano y los óxidos nitrosos.
También el sector ganadero presta múltiples oportunidades de reducir emisiones, sobre todo de metano, y presta al mismo tiempo oportunidades de convertirlas en energías renovables, como el biogás. Pero al mismo tiempo, aplicando la agricultura de conservación se puede convertir los suelos en almacenes, fijando dióxido de carbono de la atmósfera y aumentando los niveles de materia orgánica.
Ha sido un defensor de la agricultura sin remover el suelo, sin labranza. ¿Sobre qué bases sustenta esa propuesta?
La pregunta anterior ya presenta la entrada al tema: la agricultura sin labranza, de conservación. La base de esta idea es la búsqueda de una agricultura verdaderamente sostenible, es decir, que no degrade sus bases productivas, sino las mejore y aumente. En este sentido, hay que observar los efectos que las intervenciones de la producción agrícola tienen sobre el medio ambiente y los recursos. Por ejemplo, el sobreuso de fertilizantes puede contaminar las aguas, el empleo de agroquímicos, alteran la biodiversidad… La naturaleza se puede recuperar de estas intervenciones, siempre y cuando se tenga cuidado. La labranza del suelo, de todas estas intervenciones, es la de más impacto y la de recuperación más lenta de todas.
Tenemos las tecnologías para hacer una agricultura sin labranza, más en sintonía con la naturaleza, simulando ecosistemas forestales en nuestros campos agrícolas. En realidad, la diferencia de un bosque y un campo de cultivos no están en los árboles, sino en la labranza del suelo. Además, sabemos que de esta forma no se puede solamente alcanzar la sostenibilidad de la producción agrícola, sino también mayores niveles productivos con menores necesidades de insumos.
La seguridad alimentaria sigue siendo una asignatura pendiente para la mayoría de los países del mundo. ¿Cómo aprecia la realidad actual en América Latina y específicamente en Cuba?
Aunque la seguridad alimentaria es un objetivo que muchos países del mundo no han alcanzado, se puede ver en los últimos años, en la región de América Latina, cambios muy positivos en países que reducen la cantidad de personas hambrientas de manera significativa y un número importante alcanzan niveles muy bajos, inferiores al 5%.
Cuba se destaca por ser uno de los pocos que han alcanzado un buen nivel de seguridad alimentaria históricamente. Sin embargo, esto no significa que no tiene retos al respecto.
El mundo produce actualmente suficiente alimentos para la población existente. Pero todavía una gran parte se pierde por mal manejo o se descarda por excesos en las cadenas del consumo. A pesar de eso, el hambre que todavía existe en la mayoría de los países de la región y que es realidad de un buen porcentaje de la población en algunas naciones, resulta más que nada un problema de acceso, la distribución y la capacidad económica.
Hambre va junto con pobreza, y para esto las soluciones son políticas socio económicas que saquen a la gente de la pobreza y que facilitan el acceso a alimentos. Cuba, en este sentido, es un ejemplo.
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