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lunes, 14 de octubre de 2013

MUERTE INFANTIL: UN CRIMEN CORPORATIVO

Por Dr. Rodolfo Puente Ferro (')



 La ONG llamada Humaniun informa que doce (12) millones de niños menores de cinco años mueren anualmente. Las causas principales son por diarrea, hambre, malaria, neumonía.


El hambre es la causa principal. Entre un 30% y un 50% de las defunciones de menores de cinco años están relacionadas con el hambre. La UNICEF estima que 150 millones de niños sufren carencias nutricionales que afectan de manera irreversible a su salud.



El marasmo y el washiorkor, que son  la máxima expresión del hambre crónica, es el preludio de la muerte del niño por hambre.



Según estimaciones de la UNICEF y de la OMS, casi una de cada cinco muertes infantiles en el mundo, o sea dos (2) millones de fallecimientos de niños menores de cinco años, están asociadas a la neumonía.



La diarrea sigue siendo una de las principales causas de mortalidad antes de los cinco años. La OMS calcula unos cinco episodios de diarreas anuales por niño y en 800 000 los fallecimientos debido a la deshidratación que provoca.



El paludismo es también de las mayores causas de defunción entre los niños. En lo que se refiere a los menores de 5 años, aproximadamente un millón puede relacionarse con esta enfermedad.



Los doctores Rodrigo Álvarez Cambra y Julián Álvarez Blanco  con quienes trabajé por más de un año en un hospital africano, fueron testigos excepcionales de esta tragedia humanitaria. Escuchamos los llantos de las madres por el hijo muerto y, ocasionalmente, vimos las madres felices por el  niño salvado.



En marcado contraste con las horripilantes cifras anteriores, la revista Panorama Mundial del 13 de septiembre y posteriormente Granma con fecha 20 de septiembre, publicaron los datos de las diez corporaciones que más dinero ganan con  las guerras: siete son norteamericanas, una de la Unión Europea y las otras dos de Gran  Bretaña e Italia, respectivamente. Producen armadura de misiles, electrónica y tecnología aeroespacial; artillería,  misiles, aeronaves electrónicas, etc. Todas las  armas sofisticadas para matar sin distinción de razas, etnias, religiones, edades.



¿Cuántos niños han muerto por estas guerras provocadas para mantener las ganancias de las corporaciones? 



El Banco Mundial anuncia que pretende reducir en un cincuenta por ciento la mortalidad infantil para el año 2015 ¡OJALA!



¿Se incluyen en las estadísticas a los niños muertos de Serbia, Montenegro, Afganistán, Iraq, Libia  y los niños que morirán en Siria?


De lo que sí nadie tiene la menor duda es que las corporaciones han calculado muy bien sus millonarias ganancias y la exactitud del poder letal de sus sofisticadas armas. 

(') El Dr. Rodolfo Puentes Ferro es un humanista.  Especialista cubano de segundo grado en pediatría y de primer grado en laboratorio. En un hospital pediátrico que dirigió tenía grabado en letras grandes un lema martiano: “Es un crimen no oponer a la muerte todos los obstáculos”

miércoles, 3 de julio de 2013

Uno de cada ocho habitantes del mundo padece hambre

Uno de cada ocho habitantes del planeta padece hambre, pues no consume los alimentos necesarios de una dieta energética diaria, según un informe de las Naciones Unidas sobre logros de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). América Latina redujo en más de la mitad la cantidad de personas en extrema pobreza.
En el mundo existirían alrededor de 870 millones de personas que padecen hambre a pesar de que la proporción de seres humanos en condición de pobreza en los países subdesarrollados bajó de un 47 a un 22% entre aquel año y 2010, resultado que satisface el objetivo.

No obstante, aún hay 1.200 millones en situación de pobreza, en especial en el África Subsahariana, región que experimentó en el mismo período un retroceso en la materia, al aumentar de 290 millones a 414 millones el número de personas en esa categoría.

Diana Alarcón, economista principal del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales (DESA) de la ONU, destacó este lunes, en una videoconferencia desde México, que entre los logros en América Latina figuran el acceso del 95% de los niños a la educación primaria, el incremento del acceso al saneamiento al 82% de sus habitantes y del 94% al agua potable.

La especialista señaló que en el Caribe persisten desafíos como la desnutrición y la tasa de mortalidad materna, con indicadores superiores a los del resto de la región.

Medio ambiente

“De manera global, tenemos dos retos muy importantes. En América Latina los bosques siguen desapareciendo a tasas muy aceleradas y la maternidad adolescente, la incidencia de chicas adolescentes que tienen hijos, sigue siendo todavía alta”, dijo.

Por su parte, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, destacó los avances logrados en la consecución de los ODM y pidió impulsar la agenda global para continuar la lucha por la erradicación de la pobreza después de 2015.

Además, señaló que más de 2.100 millones de personas ganaron acceso al agua potable y resaltó los progresos en el combate a la malaria y la tuberculosis.

Los ocho ODM incluyen indicadores relacionados con la pobreza, la salud, la educación, la igualdad de género, así como el medio ambiente.

martes, 2 de julio de 2013

El hambre se reducirá a la mitad en 2015: ONU

GINEBRA.- La ONU considera posible reducir a la mitad en 2015 el número de personas que sufren hambre en el mundo con relación a 1990, según un informe publicado el lunes.

"Se han hecho progresos sustanciales y significativos para conseguir" varios de los objetivos del Milenio (OMD), "incluyendo reducir a la mitad el número de personas que viven en la extrema pobreza o reducir de mitad la proporción de la población sin acceso permanente al agua potable", subraya el Secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, en el informe.

Además de la reducción de la pobreza, los OMD, fijados en el año 2000, incluyen asegurar la educación primaria para todos, promover la igualdad de sexos, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud materna, combatir el sida, el paludismo y otras enfermedades, preservar el medio ambiente e implementar un compromiso mundial en favor del desarrollo.

Según las últimas estimaciones, una de cada ocho personas en el mundo (870 millones) no come lo suficiente, indica el informe.

Aunque esas cifras siguen siendo elevadas, "la proporción de personas subalimentadas ha caído de 23,2% en 1990-1992 a 14,9% en 2010-2012", indica el texto.

jueves, 6 de junio de 2013

Un tercio de los alimentos del mundo se van a la basura

En un mundo con cerca de 900 millones de personas desnutridas y hambrientas, cada año se desechan, literalmente, 1.300 millones de toneladas de alimentos. En otras palabras, un tercio de toda la producción global de este sector.


El dato fue dado a conocer este jueves, a propósito del Día Mundial del Medio Ambiente, por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma), al advertir que esto “complica la capacidad del planeta de reducir el hambre y satisfacer la demanda alimentaria de una población en rápido crecimiento”.

De acuerdo con el análisis, cuyos resultados concuerdan con informes similares elaborados por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), más de la mitad de la comida desperdiciada en Europa, Estados Unidos, Canadá y Australia se desecha en la etapa de consumo, mientras que en los países en desarrollo, dos tercios de las pérdidas se producen durante el almacenaje.

El problema es que si se mantiene la tendencia anual de demanda de alimentos, será necesario incrementar la producción en un 60 por ciento de aquí al 2050, lo que supondrá un mayor gasto de agua y explotación de las tierras y los océanos.

En su informe Planeta Vivo 2010, la ONG ecologista World Wide Fund advirtió que si el mundo mantiene el ritmo actual de gasto de recursos naturales, la humanidad necesitará el equivalente a dos planetas en el 2030, y casi tres en el 2050, para satisfacer sus demandas.

Papa criticó el despilfarro

No en vano, también decidió pronunciarse ayer el papa Francisco sobre este tema. Tras conocerse el informe del Pnuma, el pontífice criticó la “cultura del despilfarro” que caracteriza a un mundo cada vez más consumista, y dijo que tirar comida en buen estado es como robarles a los pobres.

“Nuestros abuelos solían remarcar que no había que tirar la comida que sobraba. El consumismo nos ha acostumbrado a despilfarrar comida diariamente, y somos incapaces de ver su valor real”, aseguró el sumo pontífice en su audiencia semanal en la plaza de San Pedro, en Roma.

La clave, insisten la Pnuma y la FAO, está en animar a productores, comercializadores y consumidores a reducir a toda costa las tasas de pérdida y desecho de comida, lo que permitiría además ahorrar agua, energía, pesticidas y fertilizantes, y supone un gran apoyo para la seguridad alimentaria del planeta.

“Todos, desde los granjeros a los minoristas, pasando por restaurantes y hogares, tienen su papel, y así contribuirán a eliminar des y jaleas.
(Tomado de Cubadebate - Internet)



lunes, 27 de mayo de 2013

La única respuesta posible al hambre: convertirla en prioridad



Por José Graziano da Silva (*)

En el año 2000, los países miembros de las Naciones Unidas se comprometieron a crear ‘un mundo más pacífico, próspero y justo’ y a ‘liberar a los hombres, mujeres y niños de las condiciones lamentables e inhumanas de la extrema pobreza’. Los Objetivos de Desarrollo del Milenio establecieron metas claras y fueron fundamentales a la hora de aunar esfuerzos e impulsar el desarrollo en numerosos países.

 No es casualidad que el primero de estos objetivos tenga como meta reducir a la mitad la proporción de personas que pasan hambre y viven en pobreza extrema en el mundo para 2015. Derrotar el hambre y la pobreza extrema es requisito indispensable para alcanzar los demás objetivos. 

 La buena noticia es que se han hecho progresos. A fecha de hoy, al menos 35 países ya han alcanzado esta meta. Entre ellos, 17 países han alcanzado incluso un objetivo aún más ambicioso de reducir a la mitad el número total de personas subnutridas, fijado en la Cumbre Mundial de la Alimentación organizada por la FAO en 1996, incluyendo a Cuba, Guyana, Nicaragua, Perú, San Vicente y las Granadinas, y Venezuela.

 No obstante, no debemos olvidarnos de que incluso alcanzando la meta de reducir a la mitad las personas que padecen hambre, la otra mitad continuaría sufriendo. ¿Qué decir a esta mitad?

 Aun hoy existen cerca de 870 millones de personas que pasan hambre, 49 millones de ellas en América Latina y el Caribe. Nuestro objetivo debe de ser garantizar la seguridad alimentaria para todos, en línea con la Iniciativa América Latina y el Caribe Sin Hambre 2025.

 Para alcanzar este objetivo necesitamos de un enfoque integral, vinculando los ámbitos productivos y social, y que responda a las causas del hambre hoy. A diferencia de cuando la FAO fue creada en 1945, la inseguridad alimentaria no es hoy un tema de producción - existen alimentos suficientes en el mundo – sino de acceso: en la mayoría de los casos, la gente simplemente no tiene ingresos para comprar los alimentos que necesita o los recursos para producir lo que necesitan consumir.

 Paradójicamente, el 70% de las personas en situación de hambre y pobreza extrema vive en zonas rurales, y muchos de ellos son agricultores de subsistencia. Si logramos que estos campesinos incrementen su productividad, podremos conseguir que alimenten no solo a sus familias, sino a sus aldeas y a sus comunidades locales.

 Y como varios países de América Latina y el Caribe están comprobando, cuando logremos vincular la agricultura familiar con programas de proteción social como la alimentación escolar o transferencias condicionadas, podremos tener resultados aún más positivos al mejorar la dieta de los niños y dinamizar las economías locales.

 Estamos a menos de mil días del plazo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Es el momento para un impulso final, que nos empujará también en dirección al objetivo más ambicioso y necesario: erradicar el hambre.

Esta debe ser una decisión tomada por toda la sociedad, a la vez que garantizar la seguridad alimentaria es un deber del Estado. El derecho a la alimentación es un derecho humano fundamental, y no un acto de asistencialismo.

 Cada vez más países ven la lucha contra el hambre desde esa perspectiva de derechos humanos, lo que facilitará nuestro camino. Quedó claro en el proceso de consultas organizado por los gobiernos de Colombia y España -con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)- para ayudar a definir los Objetivos de Desarrollo Sostenible que entrarán en vigor en 2015.

Somos la primera generación que puede eliminar el hambre en el mundo. Mostremos que también queremos hacerlo.

(*) Director General de la FAO.

domingo, 26 de mayo de 2013

Combatir la pobreza y el hambre en Kenya

Roselyn Warau asistió hace unos días a un congreso en Barcelona para explicar el programa Machao creado para combatir la pobreza y el hambre en Kenya. Cuenta que donde la pobreza limita soñar, un grupo de universitarios comprometidos puede conseguir que los sueños sean realidad.

Podría ganar mucho dinero, pero dedica su tiempo a los pobres. ¿Vale la pena?

Prefiero dar mi tiempo a los demás, porque cuando estás con otra gente y les ayudas a cubrir las necesidades básicas y cumplir sueños, esto te llena. Les das un sentimiento de esperanza, que es el mejor sentimiento que uno puede tener. Lo que me hace levantar y caminar cada día es mejorar la vida de alguien.

¿Cuáles son los principales problemas de África?

En Kenya, y también en el resto de África, el problema del hambre y la falta de educación son graves. La barriada de Kibera es la mayor de Kenya y una de las más grandes de África. Los jóvenes tienen más problemas de los que pueden afrontar. Sufren acoso, desnutrición, insalubridad y no cuentan con buenas instalaciones ni buenos hospitales. Nadie les motiva para creer, para soñar, para conseguir terminar la escuela y salir del ciclo de la pobreza.

¿Por qué Dios permite esto?

En un día memorable, durante la Jornada Mundial de la Juventud, le hice esta pregunta al Papa: ¿Qué pueden decir los universitarios a los más pobres? Le miré, y entonces descubrí lo que me quería decir. Cada día es un descubrimiento de lo que el Papa me respondió. Si intentas ser Cristo para los de alrededor, si les ayudas y les comprendes, les dejarás de ver pequeños u olvidados de Dios. Esto es lo que explico a los universitarios, que Dios tiene un plan para ellos.

¿Y cuál es ese plan?

Primero les pregunto qué le reprochan a Dios. Los estudiantes universitarios me miran con sorpresa, porque ellos están sanos, son listos, tienen lo que necesitan. Entonces les respondo que Dios se apoya en ellos para ayudar y cuidar a los más necesitados, para dar testimonio. Cuando cuando ven que hay gente que los ama, ven que Dios los ama.

¿Con dinero no es suficiente?

He venido a la Universidad Politécnica de Cataluña (UPC) a participar en el congreso Global University Network for Innovation (GUNI). Hemos debatido sobre el conocimiento como factor transformador de la sociedad. Me he dado cuenta de que no haremos nada si intentamos trabajar de manera individual en vez de hacerlo conjuntamente. Está muy bien que los países desarrollados quieran ayudar a los subdesarrollados, pero a veces con dinero no es suficiente. Es importante que quien ayuda entienda a la comunidad a la que está ayudando, que camine con esa comunidad y entienda las diferencias culturales. La comunidad ayudada necesita compartir sus progresos, ver que quienes los ayudan están a su lado. De esta manera sí que se conseguirá un cambio social.

África necesita ayuda exterior para combatir la complejidad que rodea la extrema pobreza. La pobreza no sólo es la falta de dinero, son muchas cosas que te impiden hacer lo que tú quieres hacer. Los que vivimos en África entendemos el desafío que conlleva la pobreza porque vivimos esta situación, pero quisiéramos que los países desarrollados sean conscientes de los problemas que África tiene para que nos puedan ayudar a repartir los recursos del mundo de una manera más equilibrada.

Ahora aquí vamos cortos de dinero.

He visitado diferentes países. He estado en España dos veces. Cuando pido cacao en polvo, no lo uso todo: me pongo una o dos cucharadas y el resto se tira. Cuando desayuno, uso la mitad de la mantequilla, de la mermelada y del queso: el resto se lanza a la basura. Aquí esto pasa en todas partes. Y mucha gente tiene mucha ropa, cambia su vestuario cada temporada. Hay tanto despilfarro en el armario de los países desarrollados... Este dinero se podría utilizar para otras cosas, no necesariamente para ayudar a África, porque entiendo que todo el mundo tiene sus problemas. Cuando usas tus recursos naturales malgastándolos de esta manera, es cuando aparece la crisis económica. Por mucho dinero que gastes, eso no te hará más feliz. Cuando hay desempleo, falta de esperanza, infelicidad y se usan estos bienes para cosas superfluas, se está olvidando que estos bienes se podrían compartir con otras personas como las de Kenya o África en general.

¿Qué papel tiene la Iglesia, en Kenia, en la lucha contra el hambre?

La Iglesia Católica moviliza personas de buena voluntad, no sólo católicos, para combatir la crisis y el hambre. En Lodwar visité un proyecto que depende del obispo de una zona semiárida, donde no pueden cultivar las tierras. La Iglesia no sólo da de comer, sino que les enseña cómo cultivar, cómo hacer para que el cultivo no se dañe por las duras condiciones de la zona, cómo construir invernaderos y almacenar la comida... Y estos hombres y mujeres, después de aprender cómo hacerlo, lo enseñan a otros. De esta manera, pueden dejar de desplazarse, asentarse en sus hogares, empezar a hacer negocios, comprar fertilizantes y mejorar sus condiciones de vida.

¿Cómo se combate esto desde la universidad?

La Universidad Strathmore anima a sus estudiantes a hacer servicios comunitarios con la gente de los alrededores. Los que quieren seguir ayudando, eligen el tipo de proyecto después de visitar la comunidad. Ven escuelas sin libros ni aulas, y se comprometen a trabajar para construirlas y mantenerlas buscando dinero donde sea. Hablamos de la barriada de Kiberia, donde se llega caminando durante cincuenta minutos desde la universidad, atravesando zonas salvajes y algo peligrosas. El programa se llama Machao, que significa “amanecer” en swahili. Los estudiantes se convierten en tutores y mentores de los jóvenes que viven en una zona con mucho crímenes, contaminación, sida. Los mismos universitarios se encargan de buscar los recursos. Deben alcanzar los 12.000 euros necesarios para pagar los cuatro años de universidad. También procuran que puedan comer al menos una vez al día y les enseñan las materias básicas que les permitirán conseguir mejores notas para acceder a la universidad.

¿Funciona?

Algunos de los primeros chicos del programa han terminado los estudios y tienen trabajo. Ahora pienso en uno que lo primero que hizo, en cuanto pudo, fue sacar a su madre de la barriada y hacer que su hermana comenzara a estudiar. Actualmente es un mentor del programa para ayudar a otros estudiantes para que tengan esperanza y crean en sus sueños.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Cerca de 870 millones de personas padecen hambre pese a la abundancia de alimentos

SAN JOSÉ, Costa Rica.— Alrededor de 870 millones de personas en el mundo padecen hambre, a pesar de que existe más oferta que demanda de alimentos, aseguró el director regional de la FAO para América Latina y el Caribe, Raúl Benítez.

Ello obedece a la ausencia de acceso de sectores poblacionales a los alimentos por falta de ingresos para adquirirlos, dijo el funcionario de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) al diario costarricense La Nación.

"En realidad, en el mundo hay mucho más oferta de alimentos que demanda. Sin embargo, aunque existe volumen para alimentar a toda la población mundial (unos 7 084 millones de personas), hay cerca de 870 millones de personas con hambre", aseveró.

"Esto es porque el problema radica no tanto en la producción sino en que hay gente, hay sectores de la sociedad, que no tienen acceso a los alimentos. No pueden generar los ingresos suficientes para poder comprar esos alimentos", advirtió.

"Otro de los problemas es el desperdicio de los alimentos. Más o menos un tercio se pierden después de la cosecha. Eso es un punto que ciertamente tenemos que mejorar", mencionó, según Notimex.

"Sucede por mal manejo luego de la cosecha, tenemos problemas de cómo almacenamos, a veces tenemos problemas en el transporte y después tenemos problemas en que hacemos o preparamos comida de más y eso deviene en desperdicio", explicó el experto.

martes, 14 de mayo de 2013

Palabras de Fidel Castro hace 17 años en la Cumbre Mundial de la Alimentación



En la sede de la FAO, Roma, 16 de noviembre de 1996


Señor Presidente,

Señor Director General de la FAO,

Excelencias:

El hambre, inseparable compañera de los pobres, es hija de la desigual distribución de las riquezas y de las injusticias de este mundo. Los ricos no conocen el hambre.

El colonialismo no fue ajeno al subdesarrollo y la pobreza que hoy sufre una gran parte de la humanidad. Tampoco son ajenos la hiriente opulencia y el derroche de las sociedades de consumo de las antiguas metrópolis que sumieron en la explotación a gran parte de los países de la Tierra. Por luchar contra el hambre y la injusticia han muerto en el mundo millones de personas.

¿Qué curas de mercurocromo vamos a aplicar para que dentro de 20 años haya 400 millones en vez de 800 millones de hambrientos? Estas metas son, por su sola modestia, una vergüenza.

Si 35 mil personas mueren de hambre cada día, la mitad niños, ¿por qué en los países desarrollados se arrancan olivares, se sacrifican rebaños y se pagan cuantiosas sumas para que la tierra no produzca?

Si el mundo se conmueve con razón cuando ocurren accidentes, catástrofes naturales o sociales que matan a cientos o miles de personas, ¿por qué no se conmueve de la misma forma ante este genocidio que tiene lugar cada día delante de nuestros ojos?

Se organizan fuerzas de intervención para prevenir la muerte de cientos de miles de personas en el este de Zaire. ¿Qué es lo que haremos para evitar que mueran de hambre cada mes un millón de personas en el resto del mundo?

Son el capitalismo, el neoliberalismo, las leyes de un mercado salvaje, la deuda externa, el subdesarrollo, el intercambio desigual, los que matan a tantas personas en el mundo.

¿Por qué se invierten 700 mil millones de dólares cada año en gastos militares y no se invierte una parte de estos recursos en combatir el hambre, impedir el deterioro de los suelos, la desertificación y la deforestación de millones de hectáreas cada año, el calentamiento de la atmósfera, el efecto invernadero, que incrementa ciclones, escasez o excesos de lluvias, la destrucción de la capa de ozono y otros fenómenos naturales que afectan la producción de alimentos y la vida del hombre sobre la Tierra?

Las aguas se contaminan, la atmósfera se envenena, la naturaleza se destruye. No es solo la escasez de inversiones, la falta de educación y tecnologías, el crecimiento acelerado de la población; es que el medio ambiente se deteriora y el futuro se compromete cada día más.

¿Por qué la producción de armas cada vez más sofisticadas después que concluyó la guerra fría? ¿Para qué se quieren esas armas si no para dominar al mundo? ¿Para qué la feroz competencia por vender armamentos a países subdesarrollados, que no los harán más poderosos para defender su independencia y donde lo que hay que matar es el hambre?

¿Por qué sumar a todo esto políticas criminales, bloqueos absurdos que incluyen alimentos y medicinas para matar de hambre y enfermedades a pueblos enteros? ¿Dónde está la ética, la justificación, el respeto a los derechos humanos más elementales, el sentido de tales políticas?

Reine la verdad y no la hipocresía y la mentira. Hagamos conciencia de que en este mundo debe cesar el hegemonismo, la arrogancia y el egoísmo.

Las campanas que doblan hoy por los que mueren de hambre cada día, doblarán mañana por la humanidad entera si no quiso, no supo o no pudo ser suficientemente sabia para salvarse a sí misma.

Muchas gracias.



domingo, 5 de mayo de 2013

José Graziano Da Silva: “Mil millones de razones para estar enfurecido”



¿Quién es y cómo piensa en Director General de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación?

Por Ramón Barreras Ferrán


José Graziano Da Silva, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación llegó a Cuba, procedente de México, y durante su estancia sostuvo encuentros de trabajo con autoridades del país y específicamente, con el General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros.

¿Quién es Graziano Da Silva?

Fue ministro extraordinario de Seguridad Alimentaria y Combate al Hambre de Brasil, cartera responsable de implementar el programa Fome Zero (Hambre Cero).

Tiene 61 años de edad, es licenciado en Agronomía; master en Economía y Sociología Rural, por la Universidad de San Pablo (USP), y doctor en Ciencias Económicas, por la Universidad Estatal de Campinas.

Graziano da Silva se ha abocado desde 1977 a las temáticas vinculadas al desarrollo rural y la lucha contra el hambre en los ámbitos académico, político y sindical.

El programa Hambre Cero no tan sólo representó la principal prioridad del gobierno del presidente brasileño Lula da Silva, sino que también significó una importante innovación en materia de políticas públicas dirigidas a combatir la extrema pobreza.

Su labor en FAO

En el 2006 José Graziano da Silva asumió como Representante Regional de FAO para América Latina y el Caribe y Subdirector General.

En ese cargo, promovió el fortalecimiento de la agricultura familiar y el desarrollo rural, como medios fundamentales para fortalecer la seguridad alimentaria. Destacó su rol como impulsor de la Iniciativa América Latina y Caribe sin Hambre, trasformando a los países de la región en los primeros a nivel mundial en asumir el compromiso de erradicar ese flagelo antes del 2025.

Adicionalmente, impulsó una sustantiva agenda vinculada a la problemática rural, abogando por el fortalecimiento de la institucionalidad del sector y por políticas públicas orientadas a un desarrollo integral e inclusivo en el campo, con énfasis en el tema de empleo rural.

Como Representante Regional ejecutó también una activa labor en la materialización de la reforma interna de la FAO. Sobresalió un sustantivo avance en la descentralización del organismo, potenciando el rol de las instancias nacionales, otorgándole un mayor protagonismo de los gobiernos en la definición de prioridades.

Igualmente importante resultó la apertura a la sociedad civil, involucrando a los diversos, actores políticos, sociales y gremiales, en el actuar del FAO en cada país.

Vida académica

Graziano desarrolló una larga y exitosa vida académica entre los años 1978 y 2010, al desempeñarse como profesor titular de la Universidad Estatal de Campinas y dirigir el programa de maestría y doctorado en Desarrollo Económico, Espacio y Medio Ambiente del Instituto de Economía de esa misma casa de estudios.

Nació en 1949, y posee nacionalidad brasileña e italiana. Domina los idiomas inglés, español y portugués.

Entre las numerosas condecoraciones y premios que ha recibido destacan la Orden de Rio Branco otorgado por el Presidente de la República de Brasil, la Medalla Paulista al Mérito Científico y Tecnológico del Gobierno del Estado de Sao Paulo y el Premio de la Sociedad Brasilera de Economía, Administración y Sociología Rural (SOBER), entre otros.

Elección

En el 37º período de sesiones que se celebró en Roma, desde el 25 de junio al 2 de julio de 2011, la Conferencia de la FAO nombró a José Graziano Da Silva director general para el período comprendido entre el 1º de enero de 2012 y el 31 de julio de 2015.

De conformidad con el Reglamento General de la Organización y según la decisión del Consejo de la FAO, los estados miembros deben presentar propuestas para el cargo de director general al secretario general de la Conferencia y del Consejo, quien a su vez debe difundirlas a todos los miembros de la Organización una semana después de transcurrido el plazo para la presentación.

Pilares

Graziano Da silva ha definido los cinco pilares o líneas de acción para la labor de la FAO: Erradicación del hambre, producción y consumo sostenible de alimentos, mayor equilibrio en la gestión de los sistemas alimentarios, concluir el proceso de reforma de la organización y ampliar las alianzas y la cooperación sur-sur.

En un interesante artículo, titulado Mil millones de razones para estar enfurecido, afirmó lo siguiente:

“El desayuno con lo cual empezamos el día es un privilegio ausente en la vida de cerca de mil millones de personas en todo el mundo. Mil millones es una cifra difícil de poner en perspectiva. En especial, cuando hablamos de personas. Significa que una en cada seis personas sufre de hambre crónica y no sabe si logrará alimentarse adecuadamente cada día.

“Las consecuencias son trágicas. Causa la muerte de un niño cada seis segundos. Y elimina la posibilidad de una vida digna a millones de otras personas.

“Frente a una tragedia tan grande, el instinto natural nos lleva a la negación, a quitarla de la vista, hacer como si no existiera.

“Sin embargo, no podemos quedarnos indiferentes, tenemos mil millones de buenas razones para enfurecernos con esta situación y hacer lo que esté a nuestro alcance para cambiarla.

“Hay diversas maneras de demostrar la rabia que esta situación nos causa. Una de ellas es sumarse al proyecto 1billionhungry (mil millones de hambrientos). Esta campaña mundial lanzada por FAO busca recolectar un millón de firmas de rechazo contra el hambre, y darle una voz a los que ya no tienen fuerzas para hacerse oír.

“El mundo posee los recursos naturales, financieros y científicos para hacer que el hambre pase a la historia. En diversas ocasiones, los líderes mundiales han manifestado su compromiso con la erradicación del hambre. Sin embargo, todavía falta transformarlo en acciones concretas respaldadas por la inversión que ellas necesitan.

“Los recursos destinados para la agricultura y la alimentación han aumentado en los últimos años, pero todavía son insuficientes y siguen bajo los niveles de inversión que existían a principio de los años 80.

“Con una fracción de los billones de dólares que los gobiernos – principalmente los países en desarrollo – invirtieron en sus economías para rescatarlas de la crisis financiero-económica del 2008, podríamos acabar con el hambre de una vez, y garantizar la alimentación digna a todos los hombres, mujeres y niños que deben soportar un mal innecesario.

“El proyecto 1billionhungry es una herramienta importante para lograr este objetivo. Aunque individualmente no tengamos como levantar los recursos necesarios, firmando la petición dejamos claro a los políticos que esta debe ser una prioridad y que, como sociedad, no aceptamos convivir con el hambre. Un millón de firmas ayuda a crear voluntad política e incentiva la acción de los gobiernos a esta situación vergonzosa.

“La inversión en la agricultura, la reafirmación de políticas nacionales de seguridad alimentaria, leyes que promuevan el derecho a la alimentación y que sean una política de Estado, y no sólo del gobierno de turno; el fomento a la agricultura familiar y a la producción doméstica de alimentos, son algunas de la medidas que los gobiernos deben impulsar para frenar este espiral de pobreza y hambre en que el mundo ha caído en los últimos años.

“La comunidad internacional también cumple un rol fundamental, incrementando la ayuda internacional a la agricultura y alimentación y enfocando los recursos en actividades que aumenten la capacidad local de producir alimentos.

“El precio de no actuar es más grave de lo que las personas imaginan. La crisis de los años ochenta nos dejó una lección desalentadora: los índices sociales suelen tardar al menos el doble en recuperarse que los índices económicos.

“Eso significa que podemos tener un pie fuera de la crisis desde un punto de vista macroeconómico, pero que aún tenemos ambos pies en medio de la tormenta en cuanto al efecto social que esta ha tenido, especialmente sobre las poblaciones más vulnerables.

“Los invito a todos a dar un paso hacia adelante y a firmar la petición de la FAO: para repetir ante los líderes del mundo el slogan de la campaña: hay mil millones de hambrientos en el mundo, eso me enfurece y no voy a seguir soportándolo”.





jueves, 2 de mayo de 2013

México puede hacer un cambio histórico gracias a su Cruzada contra el Hambre

La implementación de la Cruzada Nacional Contra el Hambre puede representar un momento histórico para México, señaló el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, durante su visita al país.


“México ha decidido decir 'no más hambre'. Ninguna sociedad está a favor del hambre, pero pocas han logrado unirse para derrotarlo", afirmó hoy el Director General de la FAO en el acto que marcó el cierre del mes dedicado a la Cruzada Nacional Contra el Hambre que fue encabezado por el Presidente de México Enrique Peña Nieto y que contó con la participación de más de 300 representantes del gobierno, del mundo académico y de la sociedad.

Durante la ceremonia, la FAO y el Gobierno de México firmaron un memorando de entendimiento en el que se expresa la voluntad de sumar esfuerzos en apoyo de la Cruzada en ámbitos como el diseño de instrumentos de políticas sociales y productivas, vinculación entre políticas públicas para mayor impacto, desarrollo de mecanismos de participación comunitaria, ciudadana y social, y el monitoreo y evaluación de la Cruzada.

El documento también menciona el interés de México de trabajar con FAO para compartir su aprendizaje con la Cruzada con otros países en el marco de la Cooperación Sur-Sur.

En la ceremonia, el Presidente Enrique Peña Nieto agradeció el apoyo de la FAO y destacó la coincidencia en la manera como la FAO propone alcanzar la seguridad alimentaria y nutricional y la Cruzada.

“En la nueva visión que impulsa la FAO y que México adopta plenamente en esta Cruzada contra el Hambre, se atiende las causas estructurales de la pobreza y del hambre y no sóalo sus efectos. Por ello, la Cruzada tiene un importante componente de inclusión productiva. El objetivo final es que los sectores más afectados puedan salir de la pobreza por su propio esfuerzo, su propio trabajo”, explicó Peña Nieto.

El Presidente también señaló que la Cruzada está en línea con la Iniciativa América Latina y Caribe Sin Hambre 2025 y el Desafío Hambre Cero, lanzado por el Secretario-General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en junio del 2012 en la Cumbre Rio+20.

La Cruzada Nacional contra el Hambre fue lanzada por Peña Nieto para rescatar de la inseguridad alimentaria a la población más vulnerable de México alineando más de 70 programas federales.

Los que sufren hambre no pueden esperar

El Director General de la FAO dijo que los resultados de la Cruzada pueden ser muy rápidos si se implementa adecuadamente y los apoyos alcanzan a la población verdaderamente necesitada.

Graziano da Silva señaló la necesidad de crear círculos virtuosos, como aquellos que conectan los programas de alimentación escolar con la producción de los pequeños agricultores familiares a través de compras públicas, lo que genera un efecto que fortalece la nutrición de los niños y estimula a las economías locales.

El Director-General agregó que un factor clave del éxito es movilizar la participación social - la “energía social”, tal como ha señalado el Presidente Nieto - y observó que gracias a la Cruzada, muchos países están hoy mirando a México.

“Si México logra vencer su lucha contra el hambre y pobreza extrema - y lo va a hacer -, otras naciones se sentirán animadas a hacer lo mismo", dijo Graziano da Silva.

Fuertes lazos de cooperación

Durante su visita de dos días al país, Graziano da Silva tiene previstos realizar reuniones con la Comisión intrasecretarial de la Cruzada Nacional contra el Hambre, con los Secretarios de Relaciones Exteriores José Antonio Meade Kuribreña; el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, Enrique Martínez y Martínez; y la Secretaria de Desarrollo Social Rosario Robles. Asimismo mantendrá encuentros con legisladores y con organizaciones de la sociedad civil y de movimientos campesinos.



sábado, 20 de abril de 2013

Lula a Peña Nieto: "Los pobres le tienen a usted, no les falle".

Chiapas.- En el inicio de acciones de la Cruzada Nacional contra el Hambre, el invitado especial, el expresidente brasileño, Luis Inácio Lula da Silva, señaló que sí se puede erradicar el hambre en el mundo, "pero necesitamos gobiernos comprometidos con los pobres".


Lula habló sobre el programa "Hambre Cero" que implementó en Brasil cuando fue presidente, con el cual se sacaron a 33 millones de personas de la pobreza en 10 años y 40 millones ascendieron a clase media.

"Generamos 19 millones de empleos formales; nosotros aumentamos el crédito de 25% a 50% del PIB", precisó.

Expresó que un pobre el único patrimonio que tiene es su nombre. "Los pobres no tienen bienes materiales para ofrecerlos en garantía, el único patrimonio que tienen es su nombre y su honor".

"Los pobres sí pagan porque les da pena deberle a alguien; en cambio, a muchos ricos no les da pena tener deudas", añadió.

Aseveró Lula que se necesita un gobierno comprometido con los pobres. "El hambre no existe por falta de dinero, el hambre existe por falta de vergüenza de los gobernantes del mundo".

"Esta es la primera vez que vengo a México y puedo mirar en los ojos de los pobres de México", dijo.

Y recalcó: "Para las personas que sólo piensan en las elecciones, estos programas sólo son limosna para la gente".

"El pueblo no tiene porqué tener paciencia, debe tener esperanza y confianza en su gobierno", apuntó.

Finalmente, subrayó Lula da Silva: "Este país tiene lo que el pueblo necesita, así que ahora presidente Peña Nieto, ellos lo tienen a usted, no les falte".

(Tomado de La Prensa - México - Internet)

domingo, 7 de abril de 2013

Acabar con el hambre es un deber político

Quedan apenas mil días para que se cumpla el plazo establecido por Naciones Unidas para lograr los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). Mil días para eliminar la extrema pobreza y el hambre en el mundo. Mil días para que niños y niñas ejerzan su derecho a la educación. Mil días para que la mitad de la población mundial deje de tener menos derechos por el simple hecho ser mujer. Y así hasta ocho objetivos a los que 189 Estados se comprometieron en el año 2000 para enfrentar los grandes desafíos del entonces recién estrenado milenio. A pesar de que fueron considerados poco ambiciosos por un sector amplio de la sociedad civil internacional, lo cierto es que sirvieron para afianzar un cierto compromiso de los gobiernos en forma de políticas y de medidas a implementar o de recursos a invertir para su logro.


A medida que se acerca la fecha límite para su cumplimiento se redoblan los análisis y valoraciones de lo logrado en esta carrera de fondo a cuya meta pareciera que los gobiernos llegasen sin resuello. Sin visos de alcanzarla, ya está en marcha la preparación del acuerdo mundial que tomará el relevo: el Debate Post-2015, se denomina. Una serie de discusiones internacionales que definirán los nuevos retos en la lucha contra la pobreza. La Reunión de Alto Nivel sobre Hambre, Seguridad Alimentaria yNnutrición, que el pasado jueves acogió España, forma parte de ella.

Un sistema alimentario injusto

Producimos suficientes alimentos como para satisfacer las necesidades de toda la población mundial, pero 870 millones de personas (casi 20 veces la población de España) aún sufren hambre. El 70% de ellas, por cierto, viven en el medio rural, donde a priori el acceso a los recursos agrícolas o ganaderos pareciera, como mínimo, más factible por simple cercanía. ¿Qué ocurre entonces? ¿Cuáles son las claves que nos pueden ayudar a entender este sistema alimentario injusto?

El problema del hambre y la desnutrición es complejo y está vinculado a diversos factores: desde la especulación con los precios de alimentos en los mercados financieros internacionales, hasta el acceso desigual a los recursos -tierra, agua, semillas, tecnología, etc.- necesarios para producir alimentos dentro de los límites de sostenibilidad del planeta. El enorme impacto que tienen las actuales reglas de comercio injustas también ha de tenerse en cuenta, así como unas políticas energéticas -subsidios e incentivos a los agro combustibles- que no responden a los intereses de la mayoría de la población, ni siquiera de los países que habitualmente denominamos “desarrollados”.

Estamos, por tanto, ante un problema político que afecta a la distribución y capacidad de acceso a los alimentos y que condena al hambre y a la desnutrición a casi 900 millones de personas. Analicemos con profundidad algunas de las cuestiones mencionadas.

Uno de los principales impedimentos en el acceso a los alimentos es su precio. A los efectos clásicos de la ley de la oferta y la demanda tenemos que sumarle un nuevo fenómeno que agrava la situación a partir del año 2008, cuando el precio de los alimentos se incrementa de manera desorbitada. Productos tan básicos en la dieta de muchos países como el arroz o el maíz costaban un 166% y un 85% más, respectivamente, en 2008 que en años anteriores. A partir de ahí, no sólo los precios se han mantenido elevados, sino que ha aumentado su volatilidad. Ello obliga a que una de cada tres personas en el mundo tenga que dedicar más de la mitad de sus ingresos a costear su alimentación; con las graves implicaciones que ello tiene a la hora de cubrir otras necesidades igualmente básicas como la educación o la salud.

El aumento de los precios se explica principalmente por dos motivos. Los especuladores financieros se interesan por los alimentos al ver en ellos una nueva vía de enriquecimiento. Los datos al respecto son bastante esclarecedores: hace 10 años se invertían 5.000 millones de dólares en mercados de derivados y futuros vinculados a materias primas agrícolas; hoy esa inversión asciende hasta la escandalosa cifra de 450 mil millones de dólares.

Por otra parte, la producción de biocombustibles, la industria o la urbanización están compitiendo con la producción de alimentos, y eso repercute directamente sobre un recurso como la tierra cada vez más escaso y agotado. Y ya sabemos que todo aquello que es escaso y preciado, el capitalismo desregulado lo convierte en una oportunidad de negocio. Surge así el acaparamiento de tierras, que en muchas regiones está cobrando dimensiones dramáticas. África por ejemplo vio cómo, sólo en el año 2009, las inversiones en tierra superaron todo lo invertido en los 22 años anteriores. Operaciones que en su mayor parte provienen de fondos de inversión y demás figuras del mercado financiero, a costa de dejar sin ese recurso a poblaciones que dependen de ello para subsistir.

Otra de las cuestiones que agravan este contexto son prácticas de producción intensiva de alimentos que tiene peligrosos efectos en el medio ambiente. Este tipo de cultivos agravan los efectos del cambio climático y contribuyen a la degradación de suelos y mares. Se calcula que aproximadamente el 30% de los gases de efecto invernadero que provocan el cambio climático provienen de la agricultura y la ganadería intensivas.

¿Qué medidas podemos poner en marcha?

Una vez hecho el diagnóstico, existen propuestas que pueden llevarse a cabo para mejorar la situación. La primera es insistir en la alimentación como derecho humano básico. No es una cuestión menor porque ello obliga a los Estados, les hace responsables de poner en marcha las medidas necesarias para garantizarlo. Ello significa regular para evitar, entre otros, la especulación con los alimentos o el acaparamiento de tierras; significa invertir responsablemente en el sector agrícola o dar apoyo a los productores a pequeña escala, especialmente a las mujeres, que son las principales productoras, para garantizarles el acceso a los recursos y los mercados.

Es absolutamente urgente apostar por un acuerdo internacional en el que la erradicación de la pobreza y el hambre sea una prioridad y que todos los esfuerzos se orienten a ello. Las medidas a adoptar están claras; han sido debatidas y consensuadas en numerosos foros y espacios locales, nacionales e internacionales. Lo que falta es pasar a la acción y, para ello, el compromiso político es fundamental. Invertir en Ayuda Oficial al Desarrollo e impulsar una verdadera coherencia de políticas son dos elementos clave, de manera que las políticas agrícolas, energéticas, económicas y ambientales contribuyan a un mismo fin.

No basta con adoptar medidas tímidas. Se trata de crear condiciones estructurales que permitan a las personas más vulnerables acceder de manera estable a los alimentos. Y para ello se requiere valentía para un abordaje que sea global, sistémico y multi-causal. En definitiva, dar un golpe encima de la mesa y oponerse a que los intereses de unos pocos prevalezcan sobre el verdadero interés general; para garantizar, por fin, el derecho universal a una alimentación adecuada y nutritiva para todas las personas.

La reunión de Alto Nivel sobre el Hambre declaró que acabar con la lacra del hambre es un deber ético y político ineludible, y afirmó que es posible hacerlo en el intervalo de una generación. ¿Estarán nuestros gobiernos el 1 de enero de 2016 a la altura?

(Tomado de Público.es - Internet)